Cisma socialista

La vieja guardia sacude al PSOE por la "falta de autocrítica" tras la debacle de Aragón y las palabras de Óscar López

¿Qué está pasando? Ángel Víctor Torres ha animado a Felipe González a dejar el partido tras afirmar que votará "en blanco". López, por su parte, responsabilizó al fallecido Lambán de los resultados de Alegría. "Lo malo no es solo decirlo, sino pensarlo", expone Page.

De izquierda a derecha: Ángel Víctor Torres, Felipe González y Óscar LópezDe izquierda a derecha: Ángel Víctor Torres, Felipe González y Óscar LópezAgencia EFE
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Las elecciones de Aragón han generado un cisma en el PSOE. Uno que no se debe tanto al mal resultado, al muy mal resultado, obtenido por Pilar Alegría sino por todo lo que del mismo se ha derivado. Por la total falta de autocrítica en el seno del partido y, sobre todo, por la cada vez más evidente división entre la vieja guardia socialista y los más afines a Pedro Sánchez.

Porque la ruptura es cada vez más visible. Porque Felipe González, legendario líder socialista y presidente del Gobierno durante 14 años desde 1982 a 1996, ha cargado contra la falta de autocrítica tras lo sucedido en Aragón. Ha afirmado, además, que "con los candidatos actuales" va a votar "en blanco".

Y es que González ha mostrado sus dudas con respecto a algunas decisiones tomadas por su partido: "Yo no pactaría con Vox, pero ni de broma lo haría con gente que no ha pedido perdón ni ayuda a resolver los crímenes de ETA. Conmigo lo tienen crudo".

Ante esto, ante las palabras de quien es uno de los dirigentes clave en la historia del socialismo en España, varios miembros del Gobierno han reaccionado. Ha sido el caso de Ángel Víctor Torres, que ha animado a González a dejar el PSOE. "Puede opinar lo que quiera, pero no es cualquiera", ha afirmado el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática.

"Cuando veo a un compañero al que llaman partidos y medios que atacan a mi organización digo que cómo puede prestarse. Yo jamás lo haría. Sinceramente creo que nadie lo debería hacer", ha insistido.

Porque ha señalado a González recordando una frase de Rubalcaba: "Cuando tú ves a tu líder de tu partido fajándose con un rival y quiere que pierda piensa qué haces tú en ese partido".

López, contra el fallecido Lambán

Esta ha sido una de las brechas abiertas entre la vieja guardia del PSOE y la actual dirección de Pedro Sánchez. La otra, por Óscar López. Por un ministro y por un candidato socialista a la presidencia de la Comunidad de Madrid. Y es que ha llegado a responsabilizar al fallecido Javier Lambán por el pésimo resultado de Pilar Alegría en Aragón. Según dijo, el exlíder aragonés "no se dedicó a hacer oposición" a Jorge Azcón.

"Yo tengo una discrepancia política con determinada línea política. No ahora, siempre. Llevo años teniendo esa discrepancia política y desde luego lo he hecho desde el máximo respeto personal a un compañero al que conocí, aprecié y quiero y respeto. Le respeté en vida y le sigo respetando", matizó.

No hubo ni hay más. No hubo esas disculpas que Emiliano García-Page, presidente socialista de Castilla-La Mancha, pidió: "Lo malo no es solo decirlo, sino pensarlo. Primero, porque no es cierto; y segundo, porque en esta 'gymkana' en la que se ha convertido esta época de incumplimientos (llamados 'cambios de opinión'), falta la palabra y se pisotean los valores".

"En esta miseria en la que se ha ido doblando la vida política —y que muchas veces tiene que ver con nosotros mismos—, esto me pareció especialmente duro e injusto", ha insistido Page.

"Discrepar en estos momentos en el PSOE te convierte en alguien proscrito en vida —lo digo por experiencia propia—, pero no pensaba que pudiera serlo también tras el fallecimiento. Lambán no solo ya no está entre nosotros, sino que aguantó responsabilidades políticas en una lucha inmensa contra un cáncer atroz. En medio de los tratamientos y el dolor, mantuvo su palabra, sus ideas y sus convicciones. Fue coherente, y el precio de la coherencia se paga caro. Deseo de todo corazón que pidan disculpas, aunque solo sea por devolverle algo de alma a la situación; no se puede traficar con el alma del socialismo", sostiene el manchego.

Y es que la grieta entre la vieja guardia del PSOE y el núcleo duro de Pedro Sánchez ha aumentado. Lo ha hecho tras dos de los peores resultados de la formación en Extremadura y en Aragón y con los comicios de Castilla y León al caer.

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