"pedimos una vida digna, nada más"
Acantilados mortales como refugio y el agua de mar para lavar la ropa: los migrantes en Ceuta, al límite
Los detalles No quieren volver a Marruecos, repiten en varias ocasiones, por ello se hacen sus propios refugios con cañas, palos y lo que encuentran por el camino.

Resumen IA supervisado
En Ceuta, algunos migrantes se refugian en acantilados inaccesibles junto a la costa, arriesgando sus vidas para encontrar tranquilidad. Desde el mar, un equipo de laSexta ha grabado a personas que, para evitar regresar a Marruecos, construyen chozas con cañas y palos. Allí cocinan, lavan su ropa con agua del mar y algunos incluso pescan usando métodos improvisados. En la playa de El Trampolín, se han instalado duchas y baños para ellos. Los migrantes claman por una vida digna y algunos intentan aprender idiomas como el inglés para integrarse en su nuevo entorno.
* Resumen supervisado por periodistas.
En busca de cualquier sitio para refugiarse, algunos de los migrantes llegados a Ceuta se resguardan en acantilados junto a la costa. "Si no vienes en barco es imposible verlos", ha contado un ceutí desde una lancha.
Son lugares prácticamente inaccesibles en los que se juegan la vida para llegar. "Se vienen aquí a buscar su tranquilidad [...] Para llegar aquí tienen que bajar un acantilado que cualquier resbalón te puede costar la vida", han explicado.
Una imagen que solo se puede ver desde el mar y que un equipo de laSexta ha podido grabar desde la motora de un ceutí. En esas zonas hay muchos menores, pero también hay gente que decidido quedarse en lugares como estos a la espera de saber qué va a ser de ellos.
Al acercarse con el barco, es fácil escucharles. "Estamos aquí, no Marruecos", gritan algunos. No quieren volver a Marruecos, repiten en varias ocasiones. Por ello, se hacen sus propios refugios con cañas, palos y lo que encuentran por el camino.
"Eso es un cañaveral y lo que han hecho es romper las cañas y han hecho un parapeto, una pequeña choza. Cocinan, hacen fuego, lavan su ropa con agua del mar", han detallado.
Para comer, algunos salen a comprar una vez al día, pero otros han creado su propio método. "Cogen los cañaverales y les ponen una piedra y cualquier anzuelo y con eso se buscan la vida para pescar", han señalado.
Para todos los que pasan las noches al raso, en la playa de El Trampolín se han habilitado 30 duchas y diez baños para garantizar su aseo. También lavan su ropa en canales de agua que dan directamente a la playa.
"Aquí pedimos una vida digna, nada más, nada extra", ha afirmado uno de los que han acudido a esa playa. Algunos tratan de aprender idiomas como el inglés buscando la forma de integrarse en un nuevo país.