Ucrania ha amanecido en guerra por noveno día consecutivo y cada vez más cercada por las tropas rusas de Vladimir Putin, que en la madrugada del viernes han dado un golpe importante en el territorio al hacerse con el control de la central nuclear de Zaporiyia, la central más grande de toda Europa, tras bombardear la zona. Una acción realmente peligrosa que podría haber derivado en una catástrofe "diez veces mayor" a la que se produjo en Chernóbil, según han denunciado las autoridades ucranianas y el propio presidente, Volodímir Zelenski.

La rápida acción de los bomberos ha logrado evitar males mayores y, de momento, según la Agencia Internacional de la Energía Atómica, no se han registrado "cambios en los niveles de radiación". Tampoco ha habido víctimas ni heridos preliminares, tal y como ha informado el Servicio de Emergencias de Ucrania. Así las cosas, el personal de la planta, ya sitiada por el Kremlin, sigue controlando el estado de los bloques y garantiza su correcto funcionamiento. Esta ofensiva, que no ha tardado en ser denunciada por Ucrania y occidente, se produce tan solo unas horas después de la segunda ronda de negociaciones entre Rusia y Ucrania.

El encuentro, celebrado en la región bielorrusa de Brest, cerca de la frontera polaca, finalizó con el acuerdo para establecer corredores humanitarios y la posibilidad de activar un alto el fuego temporal que, de momento, no se ha puesto en marcha. Mientras tanto, el Ejército de Putin, lejos de aguardar al resultado de esas negociaciones, continúa operando para tomar las principales ciudades del país. Mariúpol, ciudad ucraniana de casi medio millón de habitantes y clave en este conflicto, es testigo y víctima de ello.

Allí los ataques están siendo tremendos, hasta tal punto que el alcalde, Vadym Boychenko, ha asegurado que están siendo situados como la antigua Leningrado -actual San Petersburgo-; también, que han destruido la infraestructura vital para el funcionamiento de la ciudad, de manera que no tienen agua ni calefacción, y ha acusado al Ejército ruso de haber manipulado las vías ferroviarias para evitar que la población pueda escapar. Se cree que Putin quiere capturar Mariúpol para crear un corredor desde la península de Crimea hasta el Donbás.

Jersón, Borodyanka, Chernigov o Járkov, ciudades ucranianas gravemente afectadas por los constantes ataques rusos

La situación es peor aún en Jersón, ya en poder de las tropas rusas. Este mismo jueves, el Ejército daba por controlada la ciudad, y las autoridades regionales de Ucrania no tardaron en reconocer ese control. Allí, ahora mismo, los civiles intentan sobrevivir como pueden en busca de recursos básicos y suministros porque hay carestía. Se trata de la primera ciudad grande controlada por las tropas rusas, que poco a poco siguen acercándose a la capital, a Kiev, pese a que el avance se está produciendo a un ritmo menor al que Putin esperaba en un principio. De hecho, según información británica y estadounidense, ese avance de las fuerzas rusas se ha detenido.

Así, de momento, la capital resiste pese a que los bombardeos con misiles y fuego de artillería se han intensificado. Especialmente, en los alrededores de la zona, como Borodyanka, una pequeña ciudad a tan solo 50 kilómetros de Kiev que ya ha quedado completamente devastada tras la ofensiva de los rusos. Aunque se desconoce el número de víctimas que ha provocado este ataque, sí se ha informado de que estas agresiones, efectuadas tanto por aire como por tierra, han destruido por completo edificios, carreteras y calzadas, dando golpes letales en objetivos civiles.

En esta línea, también Chernigov, otra ciudad al norte de Ucrania y muy cerca de Kiev, está siendo víctima de la barbarie. Allí se han llegado a producir ataques contra la población civil, incluida la destrucción de bloques de viviendas, avenidas residenciales y zonas de comercio. Todo ello ha provocado un continuo éxodo masivo de civiles que se inició el mismo día que comenzó la guerra. Más de un millón de personas han abandonado el país en solo ocho días. A este dato, UNICEF ha añadido que cerca de la mitad son menores. Además, más de un millón de personas se han visto obligadas a desplazarse dentro de Ucrania para huir de los puntos calientes.

EEUU mantiene el "peligro inminente"

En la tarde de este viernes, la delegada de Estados Unidos en la ONU, Linda Thomas-Greenfield, ha asegurado que las tropas rusas están a 32 kilómetros -y acercándose- de la segunda central nuclear más grande del país.

Esto hace que la situación de "peligro inminente" se mantenga. Thomas-Greenfield ha pedido garantías de que un ataque así no volverá a producirse por la parte rusa.

Por su parte, la jefa de Asuntos Políticos de la ONU, Rosemary DiCarlo, ha denunciado que los ataques a una central nuclear son contrarios a las normas internacionales y una gran irresponsabilidad. "Las operaciones militares alrededor de instalaciones nucleares y otras infraestructuras civiles no son sólo inaceptables, sino altamente irresponsables", aseguró.

Nuevas sanciones para frenar la guerra

La situación en toda Ucrania sigue siendo alarmantemente preocupante, lo que ha llevado al presidente Zelenski a hacer un llamamiento a Putin para que se siente con él con el objetivo de resolver rápidamente y sin matices la situación. "Tengo que hablar con Putin. El mundo tiene que hablar con Putin, porque no hay otor modo de acabar con esta guerra", ha dicho el líder del país, que ha reclamado no obstante mantener una conversación cercana con su homólogo ruso, haciendo referencia a la distancia que toma este respecto a sus interlocutores para tratar estas cuestiones, como ha hecho con el presidente de Francia: "Soy tu vecino, no me pongas en una mesa a 30 metros. No muerdo".

Precisamente, Emmanuel Macron, que este jueves volvió a verse con Putin para intentar avanzar en ese diálogo por la paz, advertía al término del encuentro que "lo peor está por llegar" en esta guerra. Según informaron fuentes que cita el diario británico 'The Guardian', Macron advirtió que a Putin de que se estaba "engañando" a sí mismo y le aseguró que esta guerra le va a "costar caro" a Rusia, que terminará "aislada, debilitada y bajo sanciones durante mucho tiempo". Lo cierto es que el país ruso no ha tardado en notar las graves consecuencias tras el inicio de esta guerra.

El paquete de sanciones implementado por la UE, que comprende la congelación de los bienes de Putin, de su entorno y del Banco Central ruso en el extranjero, la expulsión de varios bancos rusos del sistema SWIFT o la prohibición de que las aerolíneas rusas operen por el territorio europeo, ya está afectando enormemente a la economía rusa, con el rublo desplomado más de un 30% y con el "inicio del derrumbamiento" de su estructura financiera, como han indicado ya numerosos expertos. Cabe destacar que la Bolsa de Moscú lleva ya cinco días consecutivos cerrados, y así permanecerá, al menos, hasta el martes para contener la caída de las compañías rusas, según un comunicado del Banco Central del país.

En esta línea, desde Europa, los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea y de la OTAN se han reunido este viernes con el objetivo de discutir los próximos pasos a dar a nivel político y militar ante la invasión después de que la Comisión Europea haya avanzado que estudia nuevas rondas de sanciones contra Moscú.

Así, la OTAN ha rechazado la opción de aplicar una zona de exclusión aérea en Ucrania, como ha reclamado en reiteradas ocasiones las autoridades ucranianas, asegurando que la medida podría generar una escalada del conflicto y provocar una "guerra total" en Europa.

"Hemos dejado claro que no vamos a entrar en Ucrania, ni por tierra ni por aire. La única forma de implementar una zona de exclusión es mandar aviones de la OTAN al espacio aéreo de Ucrania e imponerla derribando aviones rusos", ha insistido Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN, que ha añadido: "Entendemos la desesperación, pero si hacemos eso acabaremos teniendo una guerra total en Europa, implicando a más países y generando más sufrimiento".