La Unión Europea ha vuelto a mover ficha frente a la invasión orquestada por Vladimir Putin y va a destinar hasta 400 millones de euros para el envío de armas a Ucrania. "Es la primera vez en nuestra historia en el que la Unión Europea suministrará armas letales a un tercer país. Esta guerra requiere nuestro compromiso para apoyar al ejército ucraniano", ha considerado el Alto Representante de la Unión Europea, Josep Borrell. Cada vez son más los países que envían material militar, compuesto principalmente de armas defensivas.

Y entre esos países se encuentra Alemania, que en un giro radical de su política suministrará 500 misiles antiaéreos y 1.000 antitanques capaces de destruir parte del potencial ruso. Por su parte, los Países Bajos enviarán otros 200 misiles tierra-aire; Suecia, 5.000 antitanques; Bélgica, 2.000 metralletas, y así hasta una treintena de países. Todo con un objetivo: detener el ataque de Putin. "Si Rusia detiene su ofensiva, la guerra se acaba. Si Ucrania deja de defender, deja de existir", ha alertado el profesor de la Universidad Pontificia de Comillas.

Europa busca también con esta estrategia impedir que la superioridad rusa haga que esta sea una guerra relámpago, intención del máximo mandatario ruso: "Putin tiene mucha prisa en conseguir echar abajo el Gobierno de Zelenski. La otra agenda, que es la de occidente, va en dirección contraria: intentar empantanar todo lo posible a Rusia", ha analizado Jesús Núñez, coodirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos. La ayuda externa podría complicar las cosas para Rusia y hacer que el conflicto dure más.

Sin embargo, no es tan fácil. "No es darle la vuelta al tablero y que los ucranianos empiecen ahí a llevar la iniciativa, no. Es ayudarles a resistir más. Será decisivo o impactante simplemente en función del nivel de destrucción que consigan los ucranianos", ha advertido Jesús Pérez Triana, analista de Seguridad y Defensa. La Unión Europea, que no intervendrá de manera militar en territorio ucraniano -ya que este país no pertenece a la OTAN- sigue apostando así por distintas vías para poner fin a los planes de Putin; vías que han llevado a implantar otras sanciones dirigidas tanto al país ruso como a Putin.

Suiza valora incorporarse al paquete de sanciones de la UE contra Rusia pese a su posición neutral

Precisamente, después de que la UE anunciara este sábado que congelará los activos financieros que el Banco Central ruso tiene fuera del país y que expulsará a varios bancos del país del sistema SWIFT -prinicipal sistema de comunicación entre entidades financieras- para "evitar que Putin pueda financiar la guerra" en Ucrania, este domingo ha prohibido el paso de cualquier aerolínea rusa por territorio europeo, pero también de cualquier aeronave controlada por capital ruso y de los jets privados de oligarcas rusos. Pero hay más: la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, ha anunciado que se cancelará la emisión de los medios rusos 'Rusia Today' y 'Sputnik' para evitar la propaganda de Putin.

Finalmente, se implementarán sanciones también contra el presidente de Bielorrusia, Aleksandr Lukashenko, al que Von der Leyen acusa de estar colaborando con la invasión contra Ucrania. Es decir, afirma que es "otro agresor más" en esta guerra. Cabe recordar que, tan solo dos días atrás, el viernes, la Unión Europea anunciaba que congelará los activos del presidente ruso y de su ministro de Exteriores, Sergei Lavrov. A todas estas sanciones parece que se podría unir el presidente de Suiza, que en la noche de este domingo ha reconocido que es "muy probable" que su país se una a las posiciones de los países vecinos a pesar de su neutralidad.

Son medidas que, sin embargo, no parecen frenar a Putin; más bien, parece lo contrario, atendiendo a sus últimas declaraciones. Porque este domingo ha lanzado una dura respuesta a las sanciones de la OTAN y los aliados europeos, advirtiendo del establecimiento de un "régimen especial de servicio" a sus fuerzas de disuasión estratégica, que incluye a sus activos nucleares, frente a lo que ha llamado "declaraciones agresivas" de los líderes de la OTAN. "Ordeno al Ministro de Defensa (Sergei Shoigu) y al Jefe del Estado Mayor (Valeri Gerasimov) que transfieran las fuerzas de disuasión del Ejército ruso a un régimen especial de servicio de combate".

Una situación crítica

Mientras Europa y Rusia se amenazan mutuamente, la situación en Ucrania ha ido empeorando con el paso de las horas, desembocando en un auténtico drama humanitario. Ya se ven largas colas de personas en carreteras y calles intentando huir del país. El silencio se mezcla con la desesperación, y por los pasos fronterizos no paran de llegar autobuses repletos de historias de lo más duras. Desorientados por la premura y la angustia del viaje, muchos de los refugiados recogen sus primeros viberes en días. La ayuda humanitaria improvisada inunda el suelo de las fronteras.

En las últimas horas, más de 370.000 personas han salido ya de Ucrania; por Polonia, unos 156.000; por Eslovaquia, 7.200; por Hungría, 26.000; por Rumania, 15.000; o por Moldavia, 32.000. Pero no todos han conseguido huir. En Ucrania solo quedan las bombas y el sonido de las sirenas. Y para muchos ucranianos, solo hay dos salidas: esconderse o huir. También los hay que se quedan para plantar cara a las tropas rusas, animados por el propio Gobierno de la nación. El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha hecho un llamamiento a combatientes internacionales: "Venid y os daremos armas". Algunos ya le han escuchado.

Sorprenden las declaraciones de Zelenski cuando, justo este domingo, se ha dado a conocer que ha aceptado enviar una delegación de su país a la frontera que une Ucrania con Bielorrusia para negociar con la parte rusa el cese de la ofensiva de Putin, así como el fin de las hostilidades. Del mismo modo sorprenden las maniobras del presidente ruso, pues sus soldados han atacado diversos puntos de Kiev horas antes de la reunión entre los dos equipos. En cualquier caso, ese encuentro que se ha tornado para muchos esperanzador no ha evitado que la situación sea especialmente crítica en la capital, donde las tiendas de alimentación están cerradas y no hay suministro de materiales básicos, ni de material para los hospitales.

No solo por la falta de recursos; también, por las vidas en peligro de la población civil o por las que se han perdido ya por esta guerra. las Fuerzas Terrestres de las Fuerzas Armadas de Ucrania han cifrado en más de 3.000 los efectivos rusos muertos, así como 200 prisioneros de guerra, desde el inicio del conflicto. Al mismo tiempo, las autoridades del país han informado de que sus fuerzas han matado a más de 1.000 soldados rusos y han provocado alrededor de 2.500 heridos desde el jueves, cuando comenzó la invasión, y de haber capturado a más de 300.