Las clínicas de Kentucky volverán a practicar abortos desde este viernes, al menos de momento, después de que una jueza haya bloqueado la ley que establece múltiples restricciones a la interrupción voluntaria del embarazo en el estado sureño, que la semana pasada se convertía en el primero de Estados Unidos en dejar de practicar abortos por completo en estos centros.

Ello, después de que las únicas dos clínicas que seguían practicando abortos en Kentucky se declararan incapaces de cumplir los complicados requisitos recogidos en la nueva norma. Sin embargo, la jueza federal Rebecca Grady Jennings accedió este jueves a bloquear la ley mientras continúa el litigio sobre su contenido, tal y como habían pedido ambos centros sanitarios.

Desde Planned Parenthood han celebrado la decisión judicial como "una victoria" aunque advierten de que "es tan solo el primer paso". "Tenemos la intención de luchar en las cortes por el derecho a la salud básica", ha señalado en un comunicado Rebecca Gibron, directora regional de la organización, que regenta una de las dos clínicas de Kentucky.

La semana pasada, con la entrada en vigor de esta restrictiva ley, ambas clínicas tuvieron que cancelar sus citas y referir a sus pacientes a centros de otros estados donde sí había acceso al aborto legal.

Una restrictiva norma

La ley introducida en Kentucky -basada en otra promulgada en Misisipi que se encuentra pendiente de decisión por parte del Tribunal Supremo- prohíbe el aborto a partir de las 15 semanas de gestación, una importante reducción frente a las 24 semanas que contempla la decisión judicial que legalizó el aborto en el país norteamericano en 1973, conocida como 'Roe versus Wade'.

Además, la norma no contiene excepciones para los casos de incesto o violación e impone nuevos requisitos que las clínicas no podían cumplir a corto plazo debido a la falta de medios. Exigencias que incluyen requerir que muchas pacientes que aborten rellenen "certificados de nacimiento-muerte" o que los médicos que las asistan informen al estado de cada intervención, incluido el método de aborto, de acuerdo con el medio especializado 'The 19th', citado por Efe.

Los detalles que tienen que proporcionar los médicos incluyen detalles biográficos de la persona que aborta y su pareja sexual, incluida raza, etnia, edad, lugar de residencia y datos de salud. Además, se prohíben las citas telemáticas para recetar medicación que permita abortar y se otorga más poder al estado para auditar las clínicas, además de crear una página web con los nombres de todos los médicos que practican abortos en el estado.

Los líderes conservadores en Oklahoma y Florida aprobaron también esta semana restricciones al aborto en sus respectivos estados, siguiendo la línea de Texas, que en septiembre impuso un veto a la interrupción voluntaria del embarazo desde las seis semanas de gestación.