El estado de Kentucky se ha convertido en el primero de Estados Unidos en dejar de practicar abortos por completo en sus clínicas, con la entrada en vigor de una nueva ley que establece múltiples restricciones a la interrupción voluntaria del embarazo.

Así, los dos centros que aún practicaban abortos en el estado sureño han tenido que cancelar sus citas. "No podremos proporcionar servicios de aborto hasta que intervenga un tribunal, si es que eso ocurre", ha lamentado en declaraciones a Efe Nicole Erwin, portavoz de Planned Parenthood, que dirige una de las dos clínicas.

Según ha explicado, aunque podrán tener una primera cita allí, ahora las pacientes tendrán que viajar a Indiana u otros estados donde sí hay acceso al aborto legal para someterse a la intervención.

De acuerdo con la citada agencia, los hospitales de Kentucky practican una proporción minúscula de los abortos que se producen en el estado -13 en total el año pasado- y no está claro cómo va a impactarles la nueva norma, pero la gran mayoría de intervenciones se llevaban a cabo en las clínicas.

Tanto la de Planned Parenthood como la otra que queda en el estado, la EMW Women's Surgical Center, han presentado sendas demandas ante un tribunal federal para que detenga la implementación de dicha ley. Según denuncia Planned Parenthood en su demanda, esta "crea numerosos requisitos nuevos e innecesarios" con los que los proveedores de este servicio sanitario no pueden cumplir inmediatamente.

Así restringe el derecho al aborto

En concreto, la legislación que ahora ha introducido Kentucky se basa en otra ley impulsada en Misisipi que prohibiría el aborto a partir de las 15 semanas de gestación y que no ha entrado aún en vigor, aunque ha atraído la atención del Tribunal Supremo de EEUU, que decidirá este año sobre ella.

La ley de Kentucky también prohíbe el aborto a partir de las 15 semanas, lo que supone una reducción frente a las 24 semanas que contempla la decisión del Supremo que legalizó el aborto en el país en 1973, en el caso Roe vs. Wade. Además, no contiene excepciones en caso de incesto o violación.

La norma además impone nuevos requisitos que las clínicas no pueden cumplir a corto plazo por falta de medios, como requerir que muchas pacientes rellenen "certificados de nacimiento-muerte" y que los médicos informen al estado de cada intervención, incluido el método de aborto. También tienen que proporcionar detalles de la persona que aborta y su pareja sexual, incluida su raza, etnia, edad, lugar de residencia y datos de salud.

La nueva ley también prohíbe el uso de citas telemáticas para recetar medicación que permita abortar y da más poder al estado para auditar las clínicas, además de crear una web que publique los nombres de todos los médicos que practican abortos en el estado.

Los líderes conservadores en Oklahoma y Florida aprobaron esta misma semana restricciones al aborto en sus respectivos estados, siguiendo la línea de Texas, que en septiembre impuso un veto desde las seis semanas de gestación.

La vicepresidenta estadounidense, Kamala Harris, se ha pronunciado al respecto en Twitter, donde se ha referido a estas leyes como "peligrosas" y ha advertido de que "infringen el derecho de la mujer al aborto". "Estamos comprometidos a apoyar a las mujeres y proteger Roe vs. Wade", ha prometido la dirigente demócrata.