Calor extremo
Más de 40 grados y una humedad del 98%: el Mediterráneo se convierte en un infierno durante la tercera ola de calor
El dato En algunos puntos, el agua alcanza temperaturas de más de 33 grados, lo que hace que bañarse en la playa sea una experiencia poco refrescante.

Resumen IA supervisado
España enfrenta la tercera ola de calor del verano, afectando especialmente al Mediterráneo. En la Comunidad Valenciana y Baleares, la sensación térmica supera los 40 grados, acompañada de una humedad del 98% en Formentera y más del 90% en Valencia, generando un bochorno insoportable. Las noches no traen alivio, dificultando el sueño sin aire acondicionado. Muchos buscan refrescarse en la playa, pero el agua del Mediterráneo supera los 30 grados, ofreciendo poco alivio. Este cóctel de calor extremo y humedad hace que el Levante viva algunos de los días más calurosos que se recuerdan.
* Resumen supervisado por periodistas.
España está atravesando desde este martes la tercera ola de calor de lo que va de verano, y lo están pasando especialmente mal en el Mediterráneo. En buena parte de la Comunidad Valenciana y Baleares, la sensación térmica supera este miércoles los 40 grados. Un calor al que hay que sumar la humedad, que llega al 98% en Formentera y supera el 90% en Valencia, provocando un bochorno que para muchos está resultando insoportable.
Pero el problema no solo llega con las temperaturas máximas. Al caer la noche, los termómetros apenas notan el descenso, y conciliar el sueño se convierte en una tarea prácticamente imposible. "En cuanto apagas el aire, te da el sofoco y tienes que volver a ponerlo. Si no, no duermes. Es imposible dormir con este calor", relata un vecino de la capital del Turia.
Ante esta situación, muchos optan por ir a la playa para tratar de combatir el calor con un chapuzón. Sin embargo, este remedio no será especialmente efectivo durante estos días. La temperatura del agua en la costa mediterránea está, en muchos puntos, por encima de los 30 grados, por lo que basta con mojarse los pies para darse cuenta de que el baño no va a ser una experiencia especialmente refrescante.
"Está caliente, menos mal que ahora no hay medusas y se puede aguantar", relata otra bañista en Valencia, donde hemos comprobado en primera persona que, en plena orilla, el agua está a 33 grados.
Las temperaturas altísimas, una humedad cercana al 100% y una temperatura del agua prácticamente al nivel de la del aire conforman un cóctel de calor perfecto que hace que muchos estén atravesando los días de calor más duros que se recuerdan en el Levante.