tercera ola de calor del verano
El calor nos hace más pobres: así destrozan la economía española todos los episodios de estrés térmico del verano
Los detalles Los expertos alertan de que si el estrés térmico continúa en 2030, España perderá un 7% de su PIB.

Resumen IA supervisado
La tercera ola de calor del verano ha llegado a España, trayendo consigo temperaturas superiores a los 40 grados y noches tórridas. Estas condiciones extremas afectan a la economía, ya que impactan negativamente en sectores como el turismo, la agricultura y la sanidad. Los turistas, que representan el 13% del PIB, podrían reducir sus visitas si las olas de calor se vuelven recurrentes, gastando menos dinero y consumiendo más recursos. La agricultura sufre por la disminución de cosechas y el aumento de plagas, mientras que sectores como la construcción y la limpieza ven afectado su rendimiento. Además, el calor incrementa el gasto sanitario y los incendios generan costos adicionales. Expertos advierten que si el estrés térmico persiste, España podría perder un 7% de su PIB para 2030.
* Resumen supervisado por periodistas.
Ya ha llegado la tercera ola de calor del verano. Con ella llegan también las noches tórridas, el bochorno y las temperaturas por encima de los 40 grados. Ante esta situación, uno de cada cinco turistas aseguran que no volverán a España tras sufrir las temperaturas extremas que asolan al país.
Este es un ejemplo del principal problema que viene: su efecto sobre la economía. Cada ola de calor nos hace más pobres. Afecta a la sanidad, la agricultura, el turismo, los servicios, la energía... Lo notamos en todo.
Los turistas vienen buscado sol, pero no tanto. Si las olas de calor se convierten en algo recurrente en nuestros veranos, el turismo de julio y agosto bajará. El 13% del producto interior bruto (PIB) lo genera el turismo. Con un calor extremo, los turistas gastan menos dinero porque están mas tiempo en su alojamiento. Además, consumen más electricidad, ya que el aire acondicionado está todo el tiempo encendido, y gastan más agua para refrescarse en la ducha.
El bochorno extremo se traduce en una peor experiencia que, con el tiempo, llevará a esos turistas a buscar otros destinos vacacionales. España es actualmente el segundo país más visitado del mundo.
Cada ola de calor afecta directamente a nuestra agricultura disminuyendo las cosechas, acelerando la maduración y provocando que determinados cultivos no crezcan lo suficiente por falta de agua. Los agricultores necesitan regar más sus cultivos, lo que provoca un incremento en el gasto de agua y de energía. Además, el calor provoca que los insectos sobrevivan más tiempo, aumentando el poder de las plagas.
Trabajar al aire libre a 40 grados es incompatible con desarrollar bien tu labor. Sectores como la construcción o la limpieza notan directamente los efectos de cada ola de calor.
Golpes de calor, deshidrataciones, problemas respiratorios: todos están relacionados con las olas de calor y todos aumentan el gasto sanitario, ya que se traduce en más ambulancias funcionando y en más personas ingresadas en hospitales.
Los incendios son otro ejemplo de cómo el calor extremo nos cuesta dinero: apagar cada incendio cuesta dinero. Y lo que viene después es aún peor, ya que sin masa forestal disminuye el turismo en la zona. El fuego también destruye infraestructuras que luego hay que reparar.
Los expertos alertan de que si el estrés térmico continúa en 2030, España perderá un 7% de su PIB.