La preocupante sequía que vivimos en España, con los embalses por debajo del 40% de su capacidad, no se circunscribe únicamente a nuestro territorio. Prácticamente toda Europa se encuentra en un estado similar, con la peor falta de lluvia en 500 años. El 47% del territorio está en aviso, mientras que el 17% se encuentra en alerta.

El río más largo de Italia, el Po, se seca. Es por ello que han decretado el estado de emergencia en la zona, porque de su cuenca depende un tercio de la producción agrícola, sobre todo de las cosechas de arroz.

La sequía que vive Italia es la peor en siete décadas y afecta a dos de sus principales industrias: la del vino y la del aceite en la Toscana.

En Alemania, la bajada de nivel de los ríos han dejado ver las conocidas como 'piedras del hambre', rocas donde puede leerse "si me ves, llora", anticipando una época de malas cosechas y penurias. Ya se nota en el Rin, la vía fluvial más importante de Europa donde el tráfico de barcos podría verse interrumpido.

Las islas británicas tampoco se libran de la ola de calor. Allí, el Gobierno toma medidas para combatir la falta de agua en uno de los veranos más atípicos que se recuerdan. Van a restringir el uso de agua a 15 millones de personas en el sur de Inglaterra, incluido Londres. Los ingleses no podrán ni regar ni lavar los coches.

Las mismas restricciones ha impuesto Bélgica en una docena de municipios, tras dejar atrás el mes de julio más seco en 137 años. En primavera apenas ha llovido un tercio de su media histórica. Por su parte, la vecina Francia ha instaurado un gabinete de crisis para gestionar el suministro de agua.