La pandemia y el confinamiento provocaron que en 2020 aumentara el número de hogares que no pudieron encender la calefacción ni pagar las facturas energéticas. De acuerdo con un informe de la Universidad de Comillas que ha sido publicado este miércoles, uno de cada diez hogares no pudo mantener su hogar a una temperatura apropiada ni tampoco pagar a tiempo los recibos, por lo que los retrasos se han acumulado.

Estos son dos de los campos analizados por la Cátedra de Energía y Pobreza en su primer 'Informe de Indicadores de Pobreza Energética en España 2020', en concreto los dos como conocidos como subjetivos. Los otros dos -gasto desproporcionado en comparación con la media o gasto insuficiente- apenas experimentaron cambios.

Los responsables de la Cátedra apuntan en el documento que, en concreto, el confinamiento durante la primera ola marcó los cambios de tendencia aunque el escudo social aprobado por el Gobierno en marzo de 2020 amortiguó sus efectos. En concreto, el aumento de los retrasos en los pagos energéticos -pasan del 6,6% en 2019 al 9,6% en 2020- tienen su relación con el aumento del consumo por estar encerrados en nuestras casas y también con la prohibición del corte de suministros en las primeras viviendas, una de las medidas de choque del Gobierno de coalición.

"Nos encontramos con que muchos hogares entraron en morosidad, pero eso no conllevó el corte del suministro", detalla el informe. Pero los expertos advierten que el escudo social funcionó en el corto plazo pero las deudas se están acumulando. "Es muy urgente atender a esta realidad para evitar que esta situación de deuda se cronifique y termine conllevando antes o después el corte de suministro. Es cierto que, en este sentido, la novedad que incorpora el Suministro Mínimo Vital, que extiende 6 meses más la moratoria de cortes, permite cierto respiro, pero no soluciona el problema en el largo plazo", destacan.

Pero el confinamiento fue, incluso, más determinante en otro indicador: el de la temperatura inadecuada de los hogares. Uno de cada diez (10,9%) no pudo poner la calefacción en sus casas, un agravamiento notable con respecto a 2019 (7,6%). "El hecho de haber estado forzados a permanecer en nuestras viviendas durante semanas nos puso por delante la verdadera realidad del parque edificatorio de nuestro país, a saber, un parque muy ineficiente", explican. Esto es, que las familias con un estilo de vida más activo -es decir, que pasan poco tiempo en casa- se dieron cuenta de las dificultades para caldear sus viviendas al estar obligado a quedarse en el interior de las mismas.

"La obligatoriedad de permanecer en nuestros hogares nos ha abierto los ojos a la precariedad e ineficiencia de muchísimos de ellos", aseveran.

Los dos indicadores objetivos también experimentaros notables cambios relacionados con la pandemia. Así, el gasto desproporcionado --aquel que es superior a dos veces la mediana nacional-- se incrementó casi un punto, debido al aumento relacionado con el confinamiento.

Por otro lado, el gasto insuficiente --el inferior a la mitad de la mediana nacional-- se redujo tres décimas. Para los autores del informe esto implica que hay menos hogares que infraconsumen con respecto a la mediana nacional. "Podría estar indicándonos que el escudo social cumplió con su función de mínimos", apuntan.