54 años cerrado
Se vende cine por 96.000 euros: el Adriano de Fene (A Coruña) o una joya del art déco abandonada
Los detalles El cine Adriano abrió sus puertas en Fene en el año 1947. Fue el sueño hecho realidad del emigrante gallego, Antonio Fernández, un indiano que hizo fortuna en América.

Resumen IA supervisado
El cine Adriano de Fene, en A Coruña, es un emblemático espacio de entretenimiento de estilo art déco, construido en 1947 por Antonio Fernández, un indiano que hizo fortuna en Cuba y quiso compartir su éxito con su comunidad. Con capacidad para casi 400 personas, el cine fue un punto de encuentro social y cultural, donde se proyectaron innumerables películas. Sin embargo, lleva 54 años cerrado y en estado de abandono. Ahora, los descendientes de Fernández lo han puesto a la venta por 96.000 euros, esperando que alguien lo rescate y le dé un nuevo propósito, preservando así su legado histórico.
* Resumen supervisado por periodistas.
Fue el sueño de un hombre que hizo fortuna en Cuba y quiso compartirla con sus vecinos construyendo el mejor espacio de entretenimiento de la comarca. El cine Adriano de Fene, en A Coruña, es una joya del art déco que lleva cerrada más de 50 años. Este lunes, sus nietos y bisnietos lo venden por 96.000 euros.
En Fene, en A Coruña, hay un cine cuyas paredes y butacas han escuchado cómo resonaban los disparos de los gánsteres de Chicago, pero también el galope del caballo de John Wayne. Porque en él se han reproducido cientos de películas.
Sin embargo, desde hace 54 años, el cine Adriano permanece en silencio. Cerrado y en un estado de abandono. Ahora, la familia propietaria lo ha puesto en venta para que alguien le dé un nuevo uso. Para ello, "decidimos bajarlo a solo 96.000 euros", cuenta Adriano Fernández, uno de los copropietarios del Cine Adriano. "Es un precio que no es abusivo para nada", sino todo lo contrario.
El cine Adriano abrió sus puertas en Fene en el año 1947. Fue el sueño hecho realidad del emigrante gallego, Antonio Fernández, un indiano que hizo fortuna en América. Ir allí, "era lo máximo". Allí estábamos haciendo capitalismo, básicamente, ganar dinero y, cuando uno regresaba, pasaba a ser conocido como indiano". "Se convertía en un filántropo, que parte de su fortuna tenía que gastarla en hacer cosas para la comunidad, para los demás", explica el historiador y guía Suso Martínez.
Pero Antonio no se conformó con un cine pequeño para su aldea y creó un auténtico teatro con un aforo de casi 400 personas, dos palcos en altura y un gallinero. "Para un tipo de cine de este tipo, parroquial, con palco" no era lo normal. Este es más "un teatro en miniatura", según el arquitecto José Manuel García.
Todavía se puede ver lo que era la antigua cantina. Un lugar que se llenaba de gente antes y después de cada pase, pero también en los descansos. Funcionaba como punto de encuentro social y de ahí salieron muchas parejas. Porque era un cine que marcó la vida de los vecinos de toda la comarca de Ferrol y que, ahora, espera a que alguien lo salve de la ruina.
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