Una nueva investigación arroja luz sobre la posibilidad de crear vacunas de coronavirus que sean mejores y más efectivas frente a las variantes. El estudio, publicado en la revista 'mBio', ha mostrado que los hámsteres inoculados con mutantes de la proteína S del SARS-CoV-2 muestran resistencia a la infección posterior tanto con la cepa parental como con las variantes Alfa y Gamma.

Esto pone de manifiesto los beneficios potenciales de los mutantes del proteína S como inmunógenos (antígenos que pueden desencadenar una respuesta inmunitaria). Investigaciones anteriores han demostrado que la proteína S del SARS-CoV-2 se une a un receptor de la célula huésped, facilitando la entrada del virus.

Las investigaciones también han demostrado que las variantes del SARS-CoV-2 que pierden el sitio de corte de la furina en la proteína spike (mutantes del proteína S) surgen rápidamente durante la propagación en células Vero (linaje de células utilizadas en los cultivos celulares). "Los mutantes del proteína S del SARS-CoV-2 pueden utilizarse como inmunógenos para vacunas vivas atenuadas, de forma similar a la actual vacuna contra la fiebre amarilla", afirma el doctor Hirofumi Sawa, investigador principal del estudio en la División de Patología Molecular del Instituto Internacional para el Control de las Zoonosis, en la Universidad de Hokkaido, en Sapporo (Japón).

En el nuevo estudio, los investigadores se propusieron caracterizar más las propiedades de los mutantes de lA proteína S del SARS-CoV-2 mediante experimentos con animales utilizando hámsters. Todos los animales infectados se mantuvieron en aisladores en las instalaciones de nivel 3 de bioseguridad. "Nuestros experimentos se realizaron de acuerdo con las directrices establecidas. Como teníamos que trasladar a los animales con los aisladores a la cabina de seguridad para vigilarlos, realizamos muchas tareas pesadas a diario", resalta el autor principal del estudio, el doctor Michihito Sasaki.

Los investigadores descubrieron que los mutantes de la proteína S del SARS-CoV-2 son variantes debilitadas pero que pueden inducir una inmunidad protectora contra la infección con cepas clínicas del SARS-CoV-2. Los investigadores afirman que sus próximos pasos son descubrir el mecanismo del COVID-19 grave y desarrollar nuevas estrategias terapéuticas para el coronavirus.