Desde este mismo lunes, los más de 200 casos de hepatitis infantil aguda de origen desconocido son para la Organización Mundial de la Salud (OMS) un caso "muy urgente" al que están dando prioridad absoluta.

La alerta se dio en Reino Unido el pasado mes de abril, pero a día de hoy se contabilizan en el mundo -según los últimos datos publicados- 228 casos; 22 en España, el segundo país con más casos después de Reino Unido. Todos ellos, como hemos dicho, de origen desconocido y de edades comprendidas entre el mes y los 16 años.

Se han descartado que los casos puedan deberse a los cinco virus habituales que suelen causar las hepatitis (una inflamación del hígado): A, B, C, D y E; por lo que se estudia cuál podía ser la causa de estos más de 200 casos.

Una de las hipótesis que se manejan es que la causa pudiera ser un determinado tipo de adenovirus, probablemente el denominado adenovirus F41, pero esto aún no es claro. De hecho y según las investigaciones realizadas en España, por el Centro Nacional de Microbiología -según apuntaba el último informe del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) con fecha de 29 de abril- de 8 muestras analizadas, sólo la mitad dieron positivo en adenovirus, y uno ni siquiera era el F41.

"No se sabe si un adenovirus podría ser la causa definitiva, pero en el caso de que estuviese implicado, debería haber algún otro factor más. En principio, un adenovirus puede producir un cuadro de hepatitis pero no es causa suficiente para producir esos casos, en algunos graves", afirma a laSexta.com el Dr. José María Molero, portavoz de infecciosas de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC). Por lo que al desconocerse aún la causa, no podemos saber cómo prevenir.

Además de por virus (que es la causa más frecuente en las hepatitis infantiles) las hepatitis también pueden producirse por causas tóxicas, como el uso de fármacos o hierbas medicinales, causas inmunológicas y causas crónicas originadas por enfermedades metabólicas o genéticas, tal como explicaba la Asociación Española de Pediatría (AEP) en un comunicado reciente. Por lo que es importante descartar, en estos casos, todas las causas.

Si la causa fuera un adenovirus, la transmisión sería vía aérea

En este caso, asegura el doctor Molero, se están investigando más causas. A día de hoy, "parece claro que no es una infección de transmisión sanguínea (como es el caso de otros tipos de hepatitis como por ejemplo la hepatitis C) por lo que el contacto o el posible inicio de la infección es un virus externo que se transmite por vía aérea al igual que otros virus respiratorios.

Por lo que si un adenovirus -junto con otros factores- fuera el causante de estas hepatitis de origen desconocido, la transmisión sería aérea y por tanto la prevención sería las que ya conocemos con otros virus respiratorios: mascarilla, lavado de manos, etc.

No obstante, es importante matizar que "no podemos ser excesivamente intervencionista porque de momento el único sospechoso de estos casos es el adenovirus. Tampoco estamos hablando de un número excesivamente alto de hepatitis comparado con años anteriores por estas fechas: sí hay más casos que otros años, pero no es una incidencia exagerada. No hay que generar alarma".

Igualmente, la AEP en el comunicado que emitió la semana pasada junto con otras sociedad científicas, hacían un llamamiento a la "cautela y a la serenidad" ya que "la alteración de las pruebas de función hepática es un fenómeno relativamente frecuente en una serie de enfermedades comunes en la infancia como son los procesos infecciosos".

Así tal como explicó Ministerio de Sanidad -en informaciones recogidas por la agencia EFE hace una semana-, las principales medidas preventivas son principalmente, el lavado de manos y las higiénicas generales. Por otro lado, es importante estar atento a los síntomas: "se recomienda consultar con el pediatra si el menor comienza con síntomas que se agravan en pocos días".

Prestar atención a los síntomas y comunicarlos

"Casi entre un 30-50% de los casos de la mayoría de hepatitis víricas de los virus tradicionales A, B o C pueden ser asintomáticos", sostiene el doctor Molero. En España, la hepatitis más frecuente en población infantil es la hepatitis A y por regla general se resuelven de forma espontánea, sin dar mayores complicaciones. Normalmente, además, no suelen precisar de tratamiento.

"La mayoría de las hepatitis clásicas no produce gravedad en niños, pero en este caso, ante los síntomas es importante consultar con un centro sanitario", sostiene el experto, más aún cuando se ha estado en contacto con algún caso.

Lo que sí se ha visto, y está en la definición de hepatitis es un aumento de las transaminasas y se observa mediante una analítica. Por lo que si los niños presentan "cansancio, debilidad, color amarillento en la piel (ictericia) y en los ojos, incluso si tiene la orina más oscura y las heces de un color más claro, sería importante consultar con un médico para hacer seguimiento. También puede haber molestias inespecíficas a nivel del abdomen, como sensación de pesadez y dolor en la zona del hígado".

No obstante, es importante destacar que la gran mayoría de hepatitis -con estos síntomas- se resuelve igualmente de forma transitoria y sin mayor transcendencia, tal como explicamos en este artículo sobre qué es la hepatitis infantil.