CÁDIZ
Descubre el Alcázar de Jerez de la Frontera, el edificio almohade más antiguo que se conserva en la Península Ibérica
Viajamos hasta Jerez de la Frontera para conocer todos los detalles que esconde su impresionante Alcázar.

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Es el momento más que perfecto para poner rumbo a Jerez de la Frontera, en Cádiz, donde encontramos un gran número de construcciones y monumentos verdaderamente sorprendentes y espectaculares. Un claro ejemplo lo encontramos, precisamente, en el Alcázar de Jerez de la Frontera. Estamos ante un conjunto de edificaciones fortificadas de origen almohade. De hecho, es considerado como el edificio almohade más antiguo de los que se conservan en la Península Ibérica al que, con posterioridad, se añadieron edificaciones barrocas palaciegas. El paso del tiempo ha hecho que estemos ante uno de los principales monumentos de la ciudad.
Alcázar de Jerez de la Frontera, a través de su historia
Para comenzar, debemos saber que la colina más elevada del casco histórico de la ciudad, donde se encuentra su alcázar, ha sido testigo de presencia humana desde tiempos remotos. De hecho, en 2009, se realizaron hallazgos arqueológicos que confirmaron la existencia de asentamientos prehistóricos del calcolítico. A pesar de todo, culturas posteriores como es el caso de la tartesia, fenicia o romana no dejaron huellas arquitectónicas que tengan estrecha relación con la fortaleza.
No fue hasta la Edad Media cuando esta construcción comenzó a adquirir protagonismo. En el siglo XI, bajo el dominio de los banu Jizrun del reino taifa de Arcos, se erigieron las primeras estructuras. Eso sí, el verdadero impulso constructivo llegó en el siglo XII con la llegada de los almohades. De hecho, a esta etapa pertenecen la gran mayoría de edificaciones islámicas que se conservan en el conjunto.
Lo que es un hecho es que la historia del alcázar de Jerez de la Frontera está marcada por los constantes conflictos entre musulmanes y cristianos. En 1248, Jerez se convirtió en vasalla del Reino de Castilla, aunque el control efectivo de esta construcción no cambió hasta 1255. Poco después, concretamente en 1264, una revuelta musulmana consiguió recuperar el alcázar después de una violenta incursión. De hecho, las crónicas aseguran que los sublevados accedieron al alcázar a través de un túnel o escalando las murallas.

Eso sí, la respuesta de los castellanos no tardó en llegar, y lo hizo a través de un asedio liderado por Alfonso X que se prolongó durante varios meses y que culminó con la rendición de la ciudad y la posterior expulsión de la población islámica. Cabe destacar que del complejo original islámico todavía se conservan varios elementos, como son la mezquita, los baños árabes, las puertas y hasta la torre octogonal. A estos, se sumaron construcciones posteriores, tales como la Torre del Homenaje (siglo XV) o el palacio de Villavicencio (siglo XVIII). Se trata del reflejo de la clara evolución histórica de esta edificación.
En la época contemporánea, el Alcázar de Jerez de la Frontera estuvo a punto de desaparecer. Y es que, en el año 1926, el industrial Salvador Díez Pérez de Muñoz adquirió el conjunto cuando, en los planes municipales, estaba prevista su demolición como consecuencia de su estado ruinoso. Así pues, su intervención fue decisiva para la conservación de este monumento que, en 1931, fue catalogado Bien de Interés Cultural (BIC).
Durante el siglo XX, el Alcázar tuvo diversos usos, desde cuartel militar hasta un proyecto fallido de hotel. Lo que es un hecho es que, en la actualidad, se ha ganado a pulso ser uno de los símbolos más destacados de Jerez de la Frontera, al tratarse de un testimonio vivo de su extensa y compleja historia. ¡Una visita más que obligada!
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