ESTONIA
Así es la isla de Saaremaa, el secreto mejor guardado de Estonia
En medio del mar Báltico, frente a la costa occidental de Estonia, se encuentra una de las islas más grandes del país: Saaremaa.

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Si bien podríamos pensar que, dadas sus dimensiones, es una de las más conocidas... nada más lejos de la realidad. Lo cierto es que Saaremaa escapa todavía del turismo tranquilo, por lo que más bien es uno de los secretos mejor guardados del país.
Con sus paisajes costeros, bosques, pueblos rurales y faros históricos salpicados aquí y allá, la isla de Saaremaa es perfecta para aquellos viajeros que buscan tranquilidad en medio de la naturaleza. Allí, parece que el tiempo transcurre a un ritmo distinto al de las ciudades. Asimismo, destaca también por conservar buena parte de sus tradiciones.
Perfecta para recorrerla en coche o bicicleta, las carreteras de Saaremaa cruzan bosques de pinos y praderas, así como campos de cultivo antiguos. Sus pequeñas aldeas, por su lado, mantienen sus casas de madera y piedra, tan típicas de la región. Y ni siquiera Kuressaare, su capital, ha perdido su encanto.

Kuressaare es una localidad tranquila cuyo mayor reclamo es su castillo medieval. Se trata de una de las fortalezas medievas mejor conservadas de los países bálticos, alberga un museo en el que conocer la historia de la isla y de Estonia, y está rodeado por un foso y amplias zonas verdes.
Por supuesto, ni el castillo de Kuressaare ni la localidad en sí son los únicos lugares que visitar en la isla de Saaremaa. Además, puedes acercarte a ver sus acantilados, faros y molinos de viento. Del primer grupo merece la pena hacer mención a los Acantilados de Panga, desde los que se obtienen unas vistas inmejorables del mar Báltico.
Asimismo, si decides visitar esta isla de Estonia, apunta en tu itinerario los molinos de viento de Angla y el faro de Sörve. Los primeros son unos molinos restaurados, convertidos ahora en uno de los conjuntos etnográficos más icónicos del país. Por su lado, el faro de Sörve, ubicado al sur de la isla, regala una panorámica increíble del Báltico.

Con esto, visitar Saaremaa ya parece todo un planazo. Pero has de saber que todavía ofrece mucho más al visitante. Sus balenarios y sus paisajes naturales son otros de sus grandes atractivos. ¿No te parece una gran idea avistar aves o acudir a algún spa de los que aprovechan los recursos naturales de la zona?
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