FRONTERAS
Estas son algunas de las fronteras más curiosas del mundo
Hay fronteras que lo son de tres países, otras que atraviesan pueblos e incluso casas… A continuación te desvelamos cuáles son las más curiosas del mundo.

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Lo más habitual es que una frontera separe dos países pero hay algunas que separan tres e incluso se puede caminar de un país a otro dando apenas unos pasos: entre las triples fronteras las más populares está en el monte Vaalserbeg separando Alemania, Bélgica y Países Bajos; en el Three Country Cairn separando Noruega, Suecia y Finlandia; o el punto (tripunto…) en el que confluyen Argentina, Brasil y Paraguay; este último es quizá la más famosa entre las triples fronteras porque aquí confluyen no solo tres países y tres culturas sino también los ríos Paraná e Iguazú y además hay tres obeliscos pintados con los colores nacionales de los tres países.
Si hablamos de triples fronteras no podemos olvidar que hay un punto en el que confluyen no tres sino cuatro países: está en África y es el lugar en el que hacen frontera Botsuana, Zambia, Zimbabue y Namibia; el punto exacto está en el puente de Kazungula y es, sin duda, una de las fronteras más curiosas del mundo.

Claro que el que una frontera sea más o menos curiosa no depende solo de si separa dos, tres o cuatro países, las hay que resultan curiosas por otras razones: ¿te imaginas un aeropuerto en el que despegas en un país pero aterrizas en otro? ¿Y cambiar de país al cruzar la calle? ¿O una frontera que pasa por el medio de una biblioteca o de un hotel? ¿Y una frontera que divide no ya un pueblo sino una o más casas por la mitad? (Duermes en un país y desayunas en otro en función da habitación de la casa en la que estás…).
El aeropuerto Basilea-Mulhouse-Friburgo está construido en Francia pero tiene zona francesa y zona suiza además de tener acceso directo a ambos países, es más, hay una carretera aduanera que conecta el aeropuerto directamente con Suiza; y este no es el único aeropuerto fronterizo, también el de Tijuana está en una situación similar pero entre México y Estados Unidos, tanto es así que cuenta con un puente peatonal que conecta directamente la terminal mexicana con San Diego.

Más curioso todavía resulta pensar en que cruzar una calle suponga cambiar de país, sucede en varios puntos del espacio Schengen aunque los más populares son estos: entre Cieszyn en Polonia y Cesky Tesin en Chequia; entre Komárom en Hungría y Komárno en Eslovaquia; y entre Gorizia en Italia y Nova Gorica en Eslovenia. Y más curioso todavía que cambiar de país por cruzar la calle lo es cambiar constantemente… como sucede en Baarle porque aquí la frontera no es una línea recta que separe Bélgica y Países Bajos, aquí separa incluso casas particulares y es que esta frontera pasa por ser la más enrevesada del mundo: para hacerlo fácil la han pintado con cruces en el suelo y, para evitar líos, han decidido que las casas pertenecen al país en el que está su puerta principal, es decir, por la que acceden a la vivienda.
Entre las más curiosas del mundo están las fronteras que atraviesan edificios y, entre ellas, hay dos de fama internacional: la Biblioteca Haskell con estanterías sen Estados Unidos y en Canadá (hay una línea trazada en el suelo para que sepas en qué país estás…) y el Hotel Arbez entre Francia y Suiza, este hotel tiene habitaciones en ambos países, se cruza la frontera a través de unas escaleras y el restaurante está dividido entre los dos países.
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