Hace 50 años
Así convirtió un sacerdote el funeral de la Masacre de Vitoria en una asamblea improvisada: "No es lícito matar así"
El párroco Félix Placer recuerda el funeral de los cinco trabajadores asesinados en la conocida como Masacre de Vitoria: "No hay derecho a semejante intromisión de la Policía, no hay derecho a que la gente no pueda reclamar sus derechos".

En 1976 el dictador Franco acaba de morir, pero su aparato de represión y control seguía activo. Vitoria, la capital vasca, se había convertido en una referencia de la lucha de la clase obrera con varias Huelgas generales y asambleas con miles de trabajadores. Por ejemplo, la celebrada en la Iglesia de San Francisco el 2 de marzo de 1976, donde miles y miles de trabajadores acudieron para luchar por sus derechos. La orden a la Policía de Manuel Fraga fue clara: había que sacarlos como fuera del Templo y si era necesario con el uso de las armas.
La sangre cubrió las calles: cinco trabajadores murieron y más de un centenar resultaron heridos. 50 años después laSexta Columna recuerda en este vídeo a aquellos que se jugaron la vida por sus derechos en la conocida como la Masacre de Vitoria. Cuando el franquismo mató después de muerto.
Dos días después de la intervención policial asesina, más de media ciudad acudió al funeral en la catedral de Vitoria. El funeral fue tan multitudinario, que miles de personas se quedaron fuera de la iglesia. "Se optó por ese lugar porque era el único que tenía capacidad para recoger a los miles de personas, que en efecto iban a acudir ese día al funeral se llenó completamente de gente, la catedral estaba abarrotada", recuerda el párroco Félix Placer, que explica que "durante la misa, se leyó la homilía" que habían preparado y en la que, de alguna manera, reclamaban "lo esencial": "Decía, no hay derecho a atacar, a matar, en un día así, a gente reunida pacíficamente para reclamar sus derechos".
En aquella misa, el párroco afirmó que resultaba "difícil aprobar el hecho de que la fuerza pública penetre" en uno de sus "templos". Una afirmación que desató los aplausos de los presentes en el funeral, donde el párroco continuó: "No es licito matar así. Para estas muertes creemos que no se puede encontrar justificación".
El propio Félix Placer recuerda en este vídeo ese momento y reflexiona: "No hay derecho a semejante intromisión de la Policía, no hay derecho a que la gente no pueda reclamar, con paz y con tranquilidad, sus derechos, hay que reclamar y luchar para que la clase obrera pueda vivir con toda dignidad, por aquí iba un poco la homilía, que fue interrumpida permanentemente con aplausos".
Tras las palabras del sacerdote, el funeral por los compañeros caídos se convirtió en una asamblea improvisada de trabajadores, en la que los líderes sindicales tomaron el altar con rabia. Al final de la misa, los féretros salieron en procesión por Vitoria-Gasteiz y el pueblo pasó por delante del Gobierno Civil exigiendo responsabilidades.
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