Vitoria, 3 de marzo de 1976

"Los policías disparaban a los cuerpos": Iñaki Martín recuerda cómo abatieron a Pedro María Martínez Ocio a su lado en la masacre de 1976

Iñaki Martín, victima de la masacre, y Nerea Martínez, sobrina de Pedro María Martínez Ocio, uno de los cinco asesinados el 3 de marzo de 1976, reconstruyen la represión policial que dejó cinco muertos y más de cien heridos en Vitoria.

Iñaki Martín recuerda cómo abatieron a Pedro María Martínez Ocio a su lado en la masacre de 1976

"Yo tengo que bajar, mis hermanos están dentro". Esa fue la última decisión que tomó Pedro María Martínez Ocio antes de ser abatido por un disparo en el pecho a las puertas de la iglesia de San Francisco de Asís. Lo cuenta su sobrina, Nerea Martínez, que más de medio siglo después sigue relatando el asesinato de su tío como si el estruendo de los disparos aún resonara en las calles de Vitoria.

El 3 de marzo de 1976, en plena huelga obrera, cientos de trabajadores celebraban una asamblea en el templo cuando la Policía Armada rodeó el edificio. Los audios policiales recuperados por laSexta Columna estremecen: "Estamos rodeados de gente y al salir de la iglesia aquí va a ser un pataleo, vamos a tener que usar las armas", se escucha decir a un mando. Minutos más tarde, otra grabación deja constancia de la magnitud de la represión: "¡Que manden fuerzas, hemos tirado más de 2.000 tiros!".

Dentro, el aire se volvió irrespirable. "El pánico que se sembró porque la gente no podía respirar. Se rompieron algunas ventanas para poder respirar de alguna forma y empezaron a salir", recuerda Félix Placer, sacerdote que participó en las protestas. Fuera, según su testimonio, la policía disparaba "a fuego raso, por tanto, a la masa".

Entre quienes no lograron entrar en la iglesia estaba Iñaki Martín, uno de los trabajadores que trató de distraer a los agentes lanzando piedras y ladrillos para facilitar la huida de sus compañeros. "Había una hilera de policías y según salían estaban moliendo a palos y empezaron a tirarles tiros", rememora. "Había policías que se pusieron rodilla en tierra tirando. No tiraban al aire, tiraban a los cuerpos. Silbaban balas y veías a tíos que se caían al suelo heridos". Uno de los muertos cayó a su lado: Pedro María Martínez Ocio.

LaSextaColumna ha contado con el testimonio de Nerea Martinez, su sobrina. Ni el padre de Nerea ni otro de sus hermanos habían conseguido entrar en la iglesia. Pedro Mari no lo sabía. Bajó decidido a romper el cordón policial. "Intentó atravesarlo cuando le dieron un tiro y lo abatieron, lo asesinaron allí mismo", relata su sobrina.

Fue el primer muerto de aquella jornada. El disparo le alcanzó en el pecho y en el lugar donde cayó, alguien escribió con su sangre una sola palabra en el suelo: justicia.

Pero la represión no terminó con su muerte. "Intentaron construir diferentes altares que la policía quitaba y el pueblo de Gasteiz volvía a poner", explica Nerea. Durante años, cualquier recuerdo fue retirado. Hasta que los compañeros de su tío en Forjas Alavesas colocaron la escultura del puño que hoy permanece en Zaramaga. "La pusieron con cemento rápido una noche. Ya no la pudieron quitar".

Aquel 3 de marzo no murió solo Pedro María Martínez Ocio. La policía franquista también asesinó al estudiante de 17 años Francisco Aznar y a Romualdo Barroso, que falleció asfixiado. Días después murieron por las heridas de bala José Castillo y Bienvenido Pereda.

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