Loles León, en Lo de Évole

"Nena, ¡que yo me he tirado a tu padre!": los gritos de las vecinas a Loles León mientras rodaba una serie en La Barceloneta

La inigualable Loles León es la cuarta invitada de la nueva temporada de Lo de Évole. De su mano, Jordi recorre la infancia de la actriz por uno de los barrios más emblemáticos de Barcelona y descubre que su gracia viene con la sangre... y con las raíces.

"Es el ADN fantasma": la razón por la que Loles León cree que se parece tanto a su padre en "el vivir, el comer, el trincar y el gastar"

Carismática, deslenguada, irreverente, de barrio. Loles León vuelve a demostrar por qué es una de las grandes figuras de la cultura televisiva y cinematográfica española durante su visita a Lo de Évole, donde conversa con Jordi Évole sin filtros sobre su infancia, su familia y su particular manera de entender la vida. Entre anécdotas hilarantes y recuerdos íntimos, la actriz repasa su trayectoria y deja claro que su autenticidad -esa mezcla de humor, desvergüenza y memoria- sigue siendo lo que la conecta con el público décadas después de tantos años dedicándose al espectáculo.

El paseo por sus recuerdos comienza en el mercado, acompañada de Jordi Évole, por la Barceloneta, un barrio alegre y de vida en la calle, donde lo más importante es la solidaridad entre vecinas. Allí va a comprar los encargos que su hermana Paca le ha hecho: todo lo necesario para cocinar fricandó.

La pescadera, la de toda la vida, la conoce bien. "Para Nadal (Navidad) se lleva la maleta llena", le cuenta a Jordi. "Se va tres horas con el AVE con toda la carne. Se lleva para la Miren", asegura. "Miren Ibarguren, mi nena. Mi nena en 'La que se avecina'", aclara Loles. "Y le llevo el fuet, la secallona, que le gusta. Y le llevo chuletas, costillas...", añade.

"Eres una embajadora de lo catalán en Madrid", concluye Évole. La conversación sigue entre ellas, mezclando catalán y castellano con "una naturalidad tremenda". "Sí, porque estamos acostumbradas", explica la actriz. Las dos trabajan o han trabajado cara al público. Loles también.

El padre gentleman y la madre libertaria

Su familia tenía una cadena de churrerías: La Leonesa. Su padre montó un "oligopolio del churro"... pero se lo gastó todo. "Era un 'gentleman'", rememora. "Traje, corbata, sus camisas. Muy delgadito, muy figurín", impecable siempre. "A veces, cuando estaba rodando una serie que hice, '¿Para qué sirve un marido?', para Televisión Española, íbamos rodando por La Barceloneta y me gritaban las mujeres: 'Nena, Loles, que yo me he tirado a tu padre'. Y digo: 'Ay, qué bien, qué gusto'", recuerda entre risas.

Loles ve en ella misma similitudes con su padre y lo achaca a lo que ella llama "el ADN fantasma". "Cuando te engendran, depende cómo sea, lo que estés pensando, cómo estés maquinando y a lo que te estés dedicando, sale en el ADN de lo que naces", explica su teoría. Según ella, su padre pensaba en "el flamenco, el baile, el vivir, el trincar, el comer, el gastar". Y ella, es "muy así", reconoce.

Su madre era "libertaria", "progre". "Ella llegó a Barcelona durante la guerra desde Lora del Río (Sevilla), cuando distribuyeron a todas las personas de izquierdas. A ella le tocó venirse aquí, al puerto, y la metieron en el barco para llevarla a Rusia. Hubiese sido rusa yo", dice entre carcajadas.

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