En Lo de Évole

Loles León habla de su paso por MasterChef: "Si criticabas, todo te lo pillaban y lo ponían. Y yo rajo siempre"

Loles León sigue recorriendo el mercado de La Barceloneta, en su barrio de toda la vida, con Jordi Évole. Allí, donde conoce a todo el mundo (y todo el mundo la conoce) se sincera sobre su paso por MasterChef.

Loles León habla de su paso por MasterChef: "Si criticabas, todo te lo pillaban y lo ponían. Y yo rajo siempre"

Es, como a ella le gusta autoproclamarse, "la abuela del cine español", además de la actriz más taquillera de nuestro país. La 'chica Almodóvar' que ha dado vida (y coma) a uno de los personajes más icónicos de 'Aquí no hay quien viva', hoy protagoniza este doble programa de Lo de Évole.

Y sí, también ha participado en un popular concurso de TVE. Porque Loles León vale para todo. Incluso sabe cocinar, le recuerda a Jordi Évole y a sus vecinas mientras compra en la pescadería del Mercado de la Barceloneta, la de toda la vida.

Allí todos la conocen (más allá de la pequeña y la gran pantalla) y a todos conoce ella. Por eso, no es difícil sincerarse acerca de su paso por MasterChef. "Yo quería galeras para hacer un fumet y no había. Y le metí unas cigalas así de grandes, carabineros... Que el fumet valía 1.000 euros lo menos", dice entre risas rememorando una anécdota.

"Quedé tercera porque además, yo sé cocinar, lo que pasa es que no hacía florituras", reconoce. "La presentación tampoco era muy estupenda. Me decían: 'Esto no lo vamos a probar'. Luego lo probaban y decían: 'Es que está buenísimo'", asegura.

Recuerda su paso por el reality como una especie de "gran hermano que todo lo ve". "Allí no hay nada fuera de cámaras, todo te lo graban. [...] Si criticabas o algo, todo te lo pillaban y te lo ponían... Y yo rajo siempre", comenta entre risas con la pescadera y con Jordi. Allí rajan todas siempre, afirman. Pero ojo, un poquito solo, y con gracia.

Orgullo de barrio

"Aquí en la Barceloneta estamos superorgulloso de Loles León", defiende la tendera. Para ella, Loles y sus vecinos son prácticamente familia. La identidad del barrio sigue muy latente entre quienes han habitado allí toda la vida, a pesar del turismo y la gentrificación. Y es que, conociendo al padre de Loles, cualquiera sabe quién es familia de verdad, bromean.

Y sí, Loles también hubiera sido "una pescadera de la hostia". De hecho, lo fue. "Mi novio, el Peña, me puso una parada de pescado en el Clot y fui a aprender a cortar pescado a La Boquería con los Cordillero", les cuenta.

El chascarrillo final es inevitable para Loles: "La almeja la tenemos aquí encajada. La almeja la tenemos fresca". La pescadera, como no podía ser de otra manera, le sigue la gracia.

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