Alianza PP-Vox

El semáforo de los pactos con la ultraderecha en Europa: del cordón sanitario en Alemania a la vía libre en Italia

Los detalles Los resultados en Aragón dejan claro que tendrá que pactar con Vox, una opción que no se plantean las formaciones de derecha de otros países europeos.

El semáforo de los pactos con la ultraderecha en Europa
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El plan del PP de unas elecciones autonómicas cada poco tiempo para desgastar al PSOE y ganar fuerza frente a Vox, de momento no está saliendo como esperaba el partido liderado por Feijóo. Los resultados de Aragón refuerzan lo que ocurrió en Extremadura el pasado diciembre: Vox está creciendo cada vez más.

La fuerza de ultraderecha dobló sus escaños en Extremadura y lo ha vuelto a conseguir en Aragón, donde los populares han perdido dos escaños. Todo ello pese a que en esta última campaña se ha podido ver a un PP más 'voxificado'.

Aún quedan las elecciones de Castilla y León, que se celebrarán el 15 de marzo, y Andalucía, en junio. Por el momento, Jorge Azcón no va a tener más remedio que pactar con Vox, aunque eso suponga tener que abrazar sus mensajes. Un límite que ya ha pasado anteriormente, pero que no ha sido igual en el resto de Europa.

Podemos dividir el nivel de alianza con partidos de extrema derecha en tres niveles. El primer nivel sería el rojo, aquellos países que han hecho el cordón sanitario a los ultraderechistas y buscan otras opciones para gobernar.

Del cordón sanitario a los acuerdos

Alemania es ejemplo de ello. Allí es impensable que la derecha tradicional pacte con los ultraderechistas de Alternativa por Alemania, parte por unas razones históricas que juegan un papel fundamental.

En el segundo nivel, el amarillo, están aquellos lugares en los que no se ha llegado a gobernar con la extrema derecha, pero se ha planteado. Es el caso de Francia. Allí, la derecha tradicional nunca ha pactado con la ultraderecha de Marine Le Pen. Hace dos años, su líder Éric Ciotti propuso negociar con su partido, Agrupación Nacional, pero esa sugerencia fue muy criticada y le costó el puesto.

En Austria y Bélgica, los ajustados resultados de las últimas elecciones hicieron que se planteasen acuerdos con la extrema derecha, pero finalmente se encontraron otras alternativas. Pese a que no haya acuerdos, en otros lugares como Polonia la ultraderecha también es peligrosa porque ha hecho que la derecha comience a asumir algunas ideas radicales.

Por último, estaría el nivel verde, aquel en el que derecha y ultraderecha gobiernan juntos sin complejos. Italia es el ejemplo más claro. Giorgia Meloni gobierna gracias al apoyo de la derecha tradicional, un hecho que no es novedad porque años antes Silvio Berlusconi ya se apoyó en la ultraderecha para llegar al poder.

Finlandia también tiene una coalición en la que la derecha y la ultraderecha se han repartido siete ministerios.

Luego hay un grupo de países cuyos gobiernos maquillan el apoyo de la ultraderecha. En Países Bajos, aunque no forma parte del gobierno, tiene un ministerio. En Suecia, la ultraderecha sostiene desde fuera al gobierno de la derecha tradicional.

Además, no hay que olvidar que en Bruselas, sirve de llave para sacar adelante legislaciones de la Unión Europea.

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