Se cumplen 45 años

Quini y el partido más difícil de su vida: un cautiverio de 25 días que terminó por la inexperiencia de sus secuestradores

¿Por qué es importante? Cuando estos dos parados sin antecedentes encañonaron a la estrella del Barça aquel año, no hacía ni una semana que Antonio Tejero había sembrado el terror en el Congreso con el fallido golpe de Estado de 23F.

Quini y el partido más difícil de su vida: un cautiverio de 25 días que terminó por la inexperiencia de sus secuestradores

Tal día como hoy hace 45 años, dos hombres pedían 100.000 pesetas por la estrella del Barça, Enrique Castro, más conocido como Quini. Tenían al futbolista secuestrado en un zulo donde llevaba 20 días, pero pecaron de novatos y la policía acabó hallando el escondite para liberar al culé. Fueron 25 días de cautiverio que mantuvieron en vilo al mundo de fútbol y a una sociedad entera. Y es que cuando encañonaron a Quini, no hacía ni una semana que Antonio Tejero había sembrado el terror en el Congreso con el fallido golpe de Estado de 23F.

Es como si ahora secuestraran a Lamine Yamal. Ahora bien, entonces era la España de los años 80 aterrorizada por ETA, haciendo que el país se volcase y contuviese el aliento durante casi tres semansa en las que 'El Brujo' estuvo secuestrado. Era la nueva estrella de la temporada para un Barça que había desembolsado por él 82 millones de pesetas, una cifra descomunal para la época, que lo convertía en suculenta pieza para dos parados sin antecedentes que solo buscaban dinero.

Era 1 de marzo de 1981 cuando tras golear al Hércules, el delantero asturiano es encañonado al salir del estadio e introducido a la fuerza en una furgoneta. De ahí al cajón de madera en el que fue trasladado hasta un sótano, en los bajos de un taller, en Zaragoza. Su entorno confirmó los peores presagios al día siguiente: su coche apareció abandonado y con las puertas abiertas.

Vigilado permantemente por uno de sus secuestradores, Quini pasó casi un mes en este lugar sin levantar sospechas entre los vecinos. Una habitación sin ventilación de tres metros y medio de largo por dos y medio de ancho, en la que había un colchón de gomaespuma, revistas y una palangana. Los secuestradores pusieron precio a su liberación: 100 millones de pesetas, es decir, algo más de 600.000 euros.

Sin embargo, la inexperiencia de estos dos hombres fue les delató. Uno de ellos, fue identificado cuando retiró parte del dinero de la cuenta que habían abierto en Suiza. De hecho, al ser detenido confesó el paradero de Quini. Si bien lo habían tenido encerrado, el futbolista nunca les guardó rencor y renunció a los cinco millones de indemnización que les impuso el juez.

Condenados a una década en prisión, Quini perdonó a sus captores llegando, incluso, a pedir reunirse con uno de ellos. Un perdón que quizás no ofrecería la afición culé aquella temporada, pues el cautiverio hizo mella en las filas de un Barça incapaz de vencer en ninguno de los encuentros durante esos 25 días. Algo que les costó la Liga, pero no evitó que Quini la terminara como pichichi el año en que disputó el partido más difícil de su vida.

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