23F
Cuando España superó el trauma del 23F gracias al humor: los mejores chistes y canciones sobre el golpe fallido
El contexto Tejero gritó "¡quieto todo el mundo!", pero los humoristas, artistas y músicos no tardaron ni un día en afilar sus lápices para hacer reír a los españoles.

Resumen IA supervisado
Tras el intento de golpe de Estado del 23F, España utilizó el humor como herramienta para superar el trauma. Al día siguiente, periódicos y revistas como 'El Víbora' publicaron ilustraciones satíricas, mientras que humoristas como Forges y 'El Papus' no perdieron tiempo en crear contenido cómico. Arévalo lanzó en 24 horas dos casetes que se convirtieron en superventas, y José García Martínez-Calín recopiló chistes en una semana. La música también jugó un papel importante, con tanguillos de Juan Palacios y canciones de La Trinca. Aunque el miedo persistía, el humor ayudó a la sociedad a reírse y seguir adelante.
* Resumen supervisado por periodistas.
Al día siguiente del intento de golpe de Estado del 23F, del que acabamos de conocer muchos de sus secretos con la desclasificación de documentos, el humor llegaba a las ilustraciones de los periódicos y revistas de la época. También se ironizó con ello en los guiones de los espectáculos del momento, mostrando que España había decidido superar el trance vivido a base de humor y risas.
Aunque Tejero gritaba a pleno pulmón "¡quieto todo el mundo!", los españoles apostaron por no hacerle caso y los humoristas corrieron a desclasificar sus chistes.
"De hecho, muchos autores hicieron sus historias sin saber cómo iba a acabar el golpe", explica el crítico de cómic Kike Infame.
Un ejemplo lo encontramos en la portada que 'El Víbora' fraguó el mismo 24 de febrero. Aun con el miedo en el cuerpo, Josep María Berenguer reunió a su redacción para crear un número que pasaría a formar parte de nuestra historia y que estaba lleno de valor, crítica y humor. Además, en él participaron Mariscal o Gallardo.
Tampoco perdieron el tiempo en plasmar el 23F mediante humor grandes artistas como 'El Papus' o Forges. Ninguno se quedó quieto.
Hasta Arévalograbó en 24 horas dos casetes que se convirtieron en superventas. Para los neófitos: los podcast de los 80. Otro fue Manolito Martín.
Se crearon tantos chistes que hasta de algunos costaba reírse. Pero en una semana, José García Martínez-Calín ya los había reunido.
Del humor a la música
También fueron inmediatos los tanguillos del fallido golpe del 23F en voz del cantante Juan Palacios. Canciones que, como recuerda el propio autor, "todo el mundo las tenía en el coche". Vendió más de un millón de copias de sus tanguillos del golpe.
Y en el 83, el grupo La Trinca publicó 'La danza del sable'. "Qué patatús tan tremebundo, qué soponcio y qué canguelo al oír la voz afónica bramar: '¡Todos al suelo!', empezando a disparar, ratatata", rezaba el tema.
Mientras, el español medio se reía solo entre dientes. Todavía reinaba el miedo, pero los trabajadores del humor hicieron su parte. Nos ayudaron a superar el trauma, a "pasar del miedo a la risa, simplemente".
Porque aunque entre las familias se tardó un buen tiempo en hablar con naturalidad e ironía del golpe de Tejero que no triunfó, muchos usaron lo creado por los humoristas para seguir adelante.
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