Choque Orbán - Zelenski

Asalto al furgón del dinero ucraniano: Hungría retiene un cargamento millonario de Ucrania y fuerza la reapertura del suministro de petróleo

El contexto Tras el ataque de Rusia del 27 de enero, el suministro de petróleo a Hungría está interrumpido. Las bombas de Putin averiaron el oleoducto de Druzhba a su paso por Ucrania, la infraestructura que permite que llegue de Rusia al país de Orbán.

Zelenski y Orban, reunidos en Kyiv, Ucrania, el 2 de julio de 2024.

Asalto al furgón del dinero ucraniano. Este viernes hemos visto cómo la Policía de Hungría, en una operación que parece de película, ha detenido un convoy cargado con 40 millones de dólares en efectivo, otros 35 millones de euros, también en 'cash', y nueve lingotes de oro. El primer ministro de Hungría, el ultra Viktor Orbán, se ha marcado un "exprópiese" a este botín ucraniano.

Orbán se ha quedado con todo un cargamento millonario de Ucrania. Y detrás de todo esto hay un lío político, porque Hungría también ha detenido a un grupo de trabajadores del banco público de Ucrania.

Al mismo tiempo, el oleoducto Druzhba se ha convertido en una nueva arma. La energía como arma de guerra. Porque este viernes, los Ministerios de Exteriores de Hungría y Eslovaquia han pedido a la Comisión Europe que tome "medidas" para salvaguardar su derecho a "un suministro energético diversificado y seguro", acusándola de no actuar ante el bloqueo del oleoducto Druzhba por parte de Ucrania "por razones políticas" y tras un ataque ruso contra la infraestructura.

Pero entonces, ¿qué tiene que ver el furgón del dinero con todo esto? Para poder entenderlo, hay que retroceder en el tiempo. Concretamente, hasta el pasado 27 de enero. Ese día se produce un ataque ruso que afecta a esta instalación: el oleoducto Druzhba, una infraestructura de la era soviética con la que la URSS abastecía a sus aliados del bloque del este y que hoy sirve para que Vladímir Putin venda a Orban petróleo.

El problema es que, para pasar el petróleo de Rusia a Hungría, el oleoducto tiene que cruzar Ucrania. Pues bien, tras el ataque del 27 de enero, el suministro está interrumpido.

Porque, básicamente, Orbán asegura que Volodímir Zelenski se ha inventado esa avería para cortar el grifo de forma deliberada. Y Zelenski dice que él no lo va a reparar porque no lo ha estropeado, que ha sido Rusia. A todo esto, el húngaro tiene elecciones el mes que viene, el 12 de abril.

La realidad es que Orbán no iba a tener buenos resultados, según las encuestas. Pero desde que empezó este conflicto, está subiendo en los sondeos. Así que ahora está tirando del bolsillo para presionar a Zelenski. Ha apostado por bloquear un préstamo europeo de 90.000 millones de euros de la Unión Europea para Ucrania.

En respuesta, el presidente ucraniano ha amenazado de una manera nada diplomática al primer ministro húngaro. "Le daremos la dirección de esta persona a nuestras Fuerzas Armadas, a nuestros muchachos, y que lo llamen y hablen con él en su idioma", ha dicho.

Lo importante de la retención del convoy es lo que llevaba dentro: dinero de un movimiento interbancario. Las divisas salieron de un banco de Austria y su destino era un banco de Ucrania, pero en el trayecto pasaba por Hungría y ahí Orbán vio la oportunidad.

Ha actuado y ha detenido el envío de dinero, arresta a los siete trabajadores del banco y unas horas después ha anunciado su expulsión del país. Horas más tarde, Kyiv anunciaba la liberación de siete ucranianos retenidos en Budapest. "Ya están a salvo y han cruzado la frontera ucraniana. Nuestros cónsules han facilitado la asistencia necesaria", anunció el ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Andrí Sibiga.

Pero, ¿y el dinero? De esto no han dicho nada. No han adelantado si lo van a devolver o no.

Por eso, Ucrania ya ha anunciado que donde las dan las toman, que ellos también saben jugar a esto y que harán algo similar.

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