Pilar, profesora y madre, recuerda el inicio de la suspensión de las clases como "una auténtica locura. Estábamos todos desubicados". Además, como en un primer momento solo iban a ser quince días, su hijo pequeño no cogió todo el material del colegio, ni siquiera ella lo hizo.

Durante los primeros días, el móvil de Pilar era una olla a presión, contaba por cientos los mensajes de los diferentes grupos de WhatsApp: "Al final del día tranquilamente tenías 300. Eso de un niño, si tienes dos como yo: multiplica". A lo que además ella tenía que sumar las conversaciones con sus propios alumnos.

Su historia es una de las tantas que escuchamos a diario. Han pasado más de dos meses desde el cierre de los colegios y, aunque comenzamos a conocer posibles medidas y fechas, la única certeza que tenemos es que las cosas no van a ser como antes. Parece que los más pequeños volverán a los centros en septiembre en casi todas las Comunidades, aunque todavía no se sabe con certeza. Lo que sí se sabe es que el alumnado de cursos finales podrá volver a finales de mayo, de forma voluntaria y con estrictas medidas de seguridad en algunos territorios.

Mientras España ha sido uno de los primeros países en abrir las terrazas de los bares, no retomará las clases presenciales hasta el próximo curso, al igual que Italia. Aunque pueda parecer que el debate es sobre cuánto valora la sociedad la educación, Mariano Fernández Enguita, catedrático en sociología y experto en Educación, matiza que el motivo es económico: "Los que viven de los bares están perdiendo dinero y los que viven de los colegios no". El conflicto sobre la vuelta a las aulas es complejo porque "hay dos necesidades en tensión: la sanitaria y la educativa".

Toda la comunidad educativa se muestra partidaria de velar por la salud de los niños y niñas por encima de todo. "Sanidad y los expertos son los que tienen que decir cómo hacer las cosas y tenemos que hacerles caso en todo lo que nos digan. A partir de ahí, las administraciones tendrán que poner todas las medidas necesarias para que cuando se vuelva a las aulas no haya ningún tipo de riesgo de contagio en los centros educativos", explica a laSexta Leticia Cardenal, presidenta de la Confederación Española de Asociaciones Padres y Madres de Alumnos (CEAPA).

Oficina, aula y salón: el todo en uno de la familia con niños

Las familias ya tienen asumido que hasta el curso que viene sus hijos no pisarán las aulas, lo que reduce el riesgo de contagio y propagación del virus, pero despierta otros conflictos. "Entendemos que hay que poner medidas, crear un plan fuerte de conciliación en el que participen todos los ministerios involucrados", dice la presidenta de la CEAPA.

Vanesa es administrativa y ahora el salón de casa se ha convertido en su oficina, aunque con un hijo de 4 años a veces se parece más a un parque infantil: "Trabajar desde casa es complicado, mi hijo no para y demanda mi atención cada poco. Al principio era peor, ahora se ha acostumbrado y se entretiene jugando o viendo la TV", confiesa. Eso sí, las tareas que le manda la profesora las reserva para las tardes, cuando ella ha terminado de trabajar y puede ayudarle.

Esa es la realidad diaria de muchas familias desde que se decretó el estado de alarma hace más de dos meses, "el teletrabajo no es una solución para la conciliación. El teletrabajo se lleva mal con la presencia de niños", indica el catedrático en sociología. Los pequeños demandan ayuda y necesitan que se les preste atención, el teletrabajo y la flexibilidad solo sirven para conciliar en momentos puntuales.

Una niña juega mientras su madre trabaja en casa | Charles Deluvio | Unsplash

En esta situación, aunque "los hombres se están implicando en mayor medida en las tareas del hogar, la carga sigue recayendo principalmente en las mujeres", explica la socióloga Cristina Benlloch citando los resultados de la investigación que está llevando a cabo junto a Empar Aguado en la Universidad de Valencia. En ocasiones, las madres "deben trabajar a deshoras, y mientras antes había una separación clara entre los horarios de trabajo, ahora muchas sienten que están todo el día haciendo todo", explica Benlloch.

"Tengo reducción de jornada y ahora es como si tuviera jornada y media"

Pilar es una de las mujeres que está trabajando por encima de sus posibilidades: "Tengo reducción de jornada y ahora es como si tuviera jornada y media. Los profesores nos estamos dejando la piel", reconoce. El esfuerzo extra para que ningún alumno se quede atrás, se suma al trabajo constante de preocuparse de las cosas de la casa, hacer la comida y atender a sus dos hijos: "El pequeño empieza primero de primaria este año y estoy enseñándole a leer".

El conflicto brotará cuando todos tengan que reincorporarse al trabajo presencial: ¿qué harán entonces con los niños? Nadie quiere ponerse en ese supuesto, aunque todos saben que ese momento llegará, aunque esperan que sea cuando haya más certezas y exista una vacuna contra el virus.

Vanesa reconoce que prefiere no pensarlo y desea mantener el trabajo telemático el mayor tiempo posible, aunque llegado el caso, confiesa que tendría que dejar a su hijo con los abuelos: "A pesar del riesgo, es que no me queda otra".

La educación infantil: el dilema de cuándo volver

Con los alumnos más mayores no hay problema en volver a clase porque entienden la situación y pueden cumplir las normas. El debate se abre con los más pequeños: "Es muy complicado decirle a un niño de cuatro años que no puede tocar o compartir un juguete con su amigo", dice Cardenal.

Una opinión que comparte Marta (nombre ficticio para preservar su identidad), docente y directora de un colegio de la Comunidad de Madrid: "No le puedes decir a un niño de 3 años que no le dé un abrazo a un compañero que no ve desde hace meses. Y si el niño está llorando por lo que sea, ¿no le das un abrazo? Es muy complicado", reconoce.

En la fase 2 de la desescalada estaba previsto que volvieran a las aulas los niños de hasta 6 años en caso de que sus dos progenitores no pudieran teletrabajar, una medida que han descartado muchas autonomías y que también han criticado las familias: "¿Tiene más derecho un niño que sus padres trabajan a otro que no?, ¿y los de siete años? Creemos que eso no estaba bien planteado, no se pueden hacer distinciones", asegura.

El catedrático en sociología no está de acuerdo con esta afirmación: se deben tener en cuenta las necesidades personales de cada niño porque "no todos los pequeños tendrán un adulto que pueda estar permanentemente al cargo", por lo que habría que seleccionar "quién pueden volver a la escuela y quién no".

Una limpiadora desinfecta el mobiliario de un colegio de Córdoba | EFE | Salas

El sociólogo cree que hay un "sector privilegiado" que es posible que no necesite llevar a sus hijos al colegio porque "se defienden bien solos" y disponen de todo lo necesario, sin embargo, hay otros que están en peores circunstancias y necesitan más tiempo de escuela.

Por su parte, la directora va más allá en la crítica a la medida de 0 a 6 años y considera que menosprecia la educación infantil al otorgarle solamente un carácter asistencial: "No es depositar el niño ahí y ya está, el objetivo de la educación infantil va mucho más allá: estás construyendo su personalidad, sus relaciones… y eso es tan importante como la parte pedagógica", dice.

"Hasta que no haya certezas, la vuelta al cole sigue siendo un riesgo"

El miedo al contagio también es otro de los quebraderos de cabeza: "Hay familias que no llevarían a sus hijos al colegio aunque se abriera porque tienen mucho miedo, sobre todo porque no parece que estén las cosas muy claras", dice Cardenal. "Hasta que no haya certezas, la vuelta al cole sigue siendo un riesgo", reconoce Pilar.

"Estamos supeditados a la evolución de la pandemia", sentencia el epidemiólogo Joan Caylà, que considera que ahora no hay tiempo para poner en marcha la vuelta a las aulas, pero que se debe comenzar con las previsiones para el inicio del curso en septiembre "aprovechando la experiencia de otros países".

El Gobierno ya ha puesto en marcha un protocolo de actuación con tres escenarios posibles de cara al inicio del curso 2020/21. Además, en la última reunión de la Conferencia Sectorial se acordó que el ministerio marcaría las pautas sanitarias para ayudar a las comunidades y a los centros a diseñar sus propios planes, que tendrán que estar hechos antes de las vacaciones de verano.

Echarle imaginación: más allá del aula en septiembre

"En la duda, hay que apostar por la prudencia, entonces habrá que tomarse con mucha calma la vuelta de los alumnos a los colegios y echarle imaginación", considera el sociólogo Enguita.

Uno de los problemas de la imposibilidad de volver al colegio como lo concebimos hasta ahora es la concepción de las aulas porque "son muy concentradas", explica Enguita. "Los niños lo pillan todo y cuando es la gripe, no hay problema, pero cuando es una meningitis, por ejemplo, hay pánico absoluto". Así que, como dice el refrán: "Más vale prevenir, que curar" con el coronavirus.

Si la distancia interpersonal continúa siendo necesaria después del verano, para evitar la densidad de personas en un aula y en línea con lo que ha dictado la Conferencia Sectorial de optimizar todos los espacios del centro educativo, el catedrático propone ir un paso más allá y utilizar también otros lugares como un polideportivo o una parroquia cercana que se puedan prestar. "Cada centro es un mundo, por eso no se puede dar una fórmula general", asegura.

Cataluña es una de las regiones en las que sí asistirán a la escuela, de forma voluntaria, los niños de 0 a 6 años en la fase 2 de la desescalada. Lo harán el próximo 1 de junio tanto infantil como primaria, con un máximo de 13 y 15 alumnos por grupo, respectivamente. "La sola idea de decir 15 alumnos por aula me parece mala, porque habrá aulas donde ese número está muy bien, pero otras no", considera el catedrático, que cree que lo más adecuado sería hablar de número de alumnos por metro cuadrado y que un profesor, por ejemplo, vigilase a 50 o 100 niños, que estuvieran trabajando por su cuenta en un gimnasio.

Además, Enguita ve en la cooeducación, la colaboración diaria entre docentes, otra posible solución para el futuro: "Creo que dos o tres profesores trabajando juntos con un grupo doble o triple son más efectivos que todos ellos por separado".

Con la vista puesta en septiembre, el Ministerio de Educación anunció en la última Conferencia Sectorial la creación de un grupo de trabajo para abordar el desarrollo del curso 2020-2021. Las medidas que tome cada comunidad y cada centro educativo para velar por la seguridad todavía están en el aire, aunque las herramientas digitales serán indispensables. "Es necesario de aquí a septiembre tener clara la vuelta, los protocolos y contar con toda la comunidad educativa", sentencia Cardenal.