Felipe, un bombero forestal que ha trabajado en el incendio de Losacio - ahora sin llama pero activo -, confesaba este miércoles a las cámaras de laSexta que nunca había vivido fuegos tan violentos como los de los últimos días. Las llamas le han obligado a hacer un total de seis escapes. Seis veces han sido las que el profesional ha tenido que salir corriendo para no morir. Una cifra que dibujada una expresión de desconcierto en Felipe, quien aseguraba que, en sus 17 años de oficio, no recordaba una ola de incendios tan dura como esta. Y no se equivocaba: el historial de hectáreas quemadas en España lo confirma.

La gravedad de la situación la confirman los gráficos, como el que aparece a continuación. Las barras verdes dibujan la superficie afectada por los incendios forestales desde 2012 hasta ahora. Y en una fechas concretas: del 1 de enero al 10 de julio. Hasta entonces, en España se habían quemado más de 73.000 hectáreas forestales. Casi el doble de la media de la década en ese mismo periodo.

Como se puede observar en el interactivo, la media de esas fechas también se superó en 2015, cuando se quemaron casi 43.000 hectáreas. También en 2017, con 61.143, y en 2019, 52.646 hectáreas. Pero ninguno de los datos supera al de 2022. Por el momento, este 2022 se han calcinado más de 186.000 hectáreas: la cifra más alta desde 2012, cuando ardieron 189.376 hectáreas.

España, el país europeo con más hectáreas quemadas en 2022

De hecho, España es el país europeo más afectado por las llamas, según las cifras del organismo europeo EFFIS basado en las imágenes vía satélite de Copernicus. Este recoge que en los últimos seis meses y medio, ardieron más de 193.000 hectáreas forestales en España. Detrás de nuestro país se encuentra Rumanía -con cerca de 150.000 hectáreas-, Portugal -casi 47.000-, Francia -casi 40.000-, Croacia -casi 31.000- e Italia -más de 25.000-.

¿Cuál es el motivo de que España presida esta lista? Los expertos señala que la principal causa de los devastadores incendios es el éxodo rural masivo vivido desde mediados del siglo XX . Por ello, insisten en que es un error centrar los esfuerzos en la extinción en lugar de en la prevención. La mayoría de los incendios se están registrando en el interior, en zonas donde hay mucho pasto abandonado, que arde a gran velocidad porque está muy seco por las altas temperaturas, y en áreas de montaña despobladas, con mucho terreno en tránsito a bosque. Este abandono de la actividad rural se ha traducido en campos colonizados por unos bosques que han crecido sin control ni mantenimiento y sobre los que, en muchos casos, no se puede actuar porque están en áreas protegidas, como los parques nacionales o naturales.

"Fuego va a haber siempre y cuantos más árboles tengamos, más riesgo habrá. El abandono del campo por falta de rentabilidad ha hecho que se recuperen muchos bosques", según el presidente de la organización de certificación forestal PEFC-Internacional y decano del Colegio de Ingenieros de Montes, Eduardo Rojas. En su opinión, pretender que no haya incendios "no es realista" y achacarlos en exclusiva al cambio climático supone no querer ver la realidad, pues, por su clima, España sufre de manera recurrente olas de calor y periodos de sequía. "El cambio climático es un acelerador, pero no es la causa".