"Votaría a Abascal"
De "quinquillero neto" a agitador ultra: El Jincho, el rapero urbano acusado de agresión sexual que pide el voto para Vox
El contexto El cantante está a la espera de una sentencia que podría mandarle de nuevo a prisión por una presunta agresión sexual a una menor con discapacidad en un concierto en Valencia.

Resumen IA supervisado
El Jincho, un influyente rapero en la música urbana española, ha visto transformada su trayectoria en los últimos años. Inicialmente conocido por defender a las clases populares y abordar en sus letras temas como la marginalidad y la delincuencia en barrios humildes como Orcasitas, su discurso ha dado un giro hacia la ultraderecha. Ha expresado abiertamente su apoyo a Santiago Abascal y ha cuestionado la veracidad de los crímenes de la dictadura franquista. Esta nueva postura se refleja en sus canciones, donde critica al Gobierno. Actualmente, enfrenta una posible sentencia por una presunta agresión sexual.
* Resumen supervisado por periodistas.
El Jincho es uno de los raperos más influyentes en la música urbana en España. Sus letras a bordo abordaban temas como las drogas, la delincuencia o la marginalidad, que afectan especialmente a vecindarios humildes, como el barrio madrileño de Orcasitas, de donde procede.
En el inicio de su trayectoria hacía una férrea defensa de las clases más populares y menos pudientes, pero en los últimos años se ha ido acercando a un discurso político que, lejos de defender los intereses de los barrios humildes, directamente va contra ellos.
El Jincho ha pasado a defender abiertamente a la ultraderecha. "Yo no he votado en la vida, ahora, si yo tuviera que votar el año que viene, votaría a Abascal", ha llegado a asegurar. De hecho, ha cuestionado la veracidad de los crímenes de la dictadura franquista: "¿Y con qué pensamiento hemos venido todos? Con el de la generación de que Franco era muy malo. Pero ahora hay otra generación que no se cree lo de que Franco era muy malo".
Esta deriva ha llegado a sus canciones, en las que lanza claras referencias al Gobierno, llegando a llamar "perro" al presidente del Gobierno. "A ese perro por no decirle otra cosa le llamamos Sánchez de manera cariñosa", afirma en una de sus letras.
Ahora, el "quinquillero neto", que es como él se define, se ha convertido en un ultra alejado de las minorías más vulnerables que está a la espera de una sentencia que podría mandarle de nuevo a prisión por una presunta agresión sexual a una menor con discapacidad en un concierto en Valencia.