ESTADO DEL BIENESTAR
"Quiero morir tranquila": la desesperación de los mayores desalojados por el Ayuntamiento de Madrid que quieren volver a casa
Los detalles Alejandro logró ganar la batalla al consistorio de José Luis Martínez-Almeida, pero algunos de sus vecinos fueron convencidos para abandonar sus hogares antes.

Resumen IA supervisado
Los antiguos residentes de los apartamentos San Francisco en Madrid aseguran que su desalojo ha empeorado sus vidas, dejándolos con menos autonomía y mayores gastos. Paloma y otros vecinos, como Milagros y Blas, expresan sentimientos de engaño y frustración, ya que fueron convencidos de abandonar sus hogares sin recibir compensación adecuada. Tras conocer que un juez falló a favor de Alejandro, un residente que recurrió su desalojo, consideran denunciar al Ayuntamiento. Con pensiones ajustadas, enfrentan mayores costos de vida y pérdida de tranquilidad. Muchos sienten que han perdido no solo sus hogares, sino también su dignidad y calidad de vida.
* Resumen supervisado por periodistas.
Pagar más, perder autonomía y dejar atrás el hogar donde habían construido su vida. Los antiguos residentes de los apartamentos San Francisco aseguran que el desalojo ha empeorado su vejez y ahora reclaman poder regresar.
Paloma intenta hablar, pero no puede. Nos sentamos junto a ella en un banco de la plaza. Necesita respirar. Hace una pausa. Baja la cabeza. Y rompe a llorar. No es solo tristeza. Es rabia, impotencia y la sensación de que alguien decidió por ella cómo debía terminar una vida entera.
Frente a ella están otros antiguos vecinos de los apartamentos municipales San Francisco de Madrid. Milagros, Carmen, Blas, Bernardina, María... Todos tienen historias distintas, pero cuando les preguntas qué sienten después de todo lo ocurrido, las respuestas son casi las mismas: "Nos sentimos engañados. Nos mintieron vilmente".
Meses después de que el Ayuntamiento de Madrid desalojara a decenas de personas mayores de estos apartamentos municipales, varios de esos vecinos han decidido que ya no quieren callarse. Tras conocer que un juez ha dado la razón a Alejandro, uno de los residentes que recurrió su desalojo y al que el equipo del Estado del Bienestar de laSexta ha acompañado, ahora se plantean denunciar ellos también al Consistorio. Porque si él no tenía que haber salido de su casa, se preguntan, ¿por qué ellos sí?
Los vecinos al Ayuntamiento: "Quiero morir tranquila"
Milagros no habla de dinero ni de indemnizaciones. Habla del final de su vida: "Somos mayores, pero tenemos nuestros derechos. Quiero morir tranquila. Por favor, Ayuntamiento, hagan algo. Solo queremos vivir tranquilos en nuestras casas." Su mensaje va dirigido directamente al alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida.
Ella, como el resto de vecinos con los que ha hablado laSexta, nunca quiso marcharse. Algunos aceptaron porque confiaron en la palabra del Ayuntamiento. Otros porque sintieron que no tenían fuerzas para enfrentarse a la Administración. Hoy todos comparten una misma sensación: que les convencieron de abandonar unos hogares de los que, quizá, nunca tendrían que haber salido.
Una vida peor después del desalojo
Hay algo que se repite en todas las conversaciones: ninguno cree que su vida haya mejorado. Todo lo contrario. Paloma apenas consigue terminar las frases sin emocionarse. Blas habla de los años que siente que le han robado. Bernardina recuerda cómo tuvo que abandonar el lugar donde había construido su rutina. Carmen resume todo con una palabra: "engaño".
Y luego está María. En el reportaje que acompaña esta noticia, verán que le tapamos el rostro. Necesita permanecer oculta por su seguridad, ya que es víctima de violencia de género. En los apartamentos San Francisco, cuenta, había conseguido algo que durante mucho tiempo parecía imposible: sentirse segura. Allí había reconstruido su vida con independencia.
La factura de perder un hogar
Hay una parte de esta historia que no siempre se ve. La mayoría de estos mayores aseguran que pasaron de un día para otro a pagar entre tres y cuatro veces más de lo que abonaban por sus apartamentos municipales. Nadie, denuncian, les ha compensado ese incremento. Y hablamos de personas con pensiones ajustadas y pocos recursos. Son mayores vulnerables.
Pero la "estafa", como ellos se refieren, no acaba ahí. Muchos aseguran que siguen gastando parte de su pensión para comer porque la alimentación que reciben en las residencias donde fueron realojados no les convence, como Nina, de 93 años. Un gasto añadido que, dicen, jamás imaginaron tener que asumir.
Hay una sensación que atraviesa todos los testimonios recopilados por laSexta. Los vecinos de los apartamentos municipales San Francisco no hablan solo de haber perdido una vivienda. Hablan de haber perdido tranquilidad, autonomía, rutinas, vecinos, tiempo y dignidad: "Nos han robado la vida".