Ramadán
Por qué cambia el Ramadán cada año y qué fechas marcar en 2026
El Ramadán moviliza a millones cada año, altera rutinas globales, se desplaza por estaciones y desconcierta calendarios occidentales tradicionalmente fijos.

Una vez al año, los más de 2.000 millones de musulmanes que existen actualmente —alrededor del 25% de la población mundial, según el contador de Global Muslim Population— ajustan su vida cotidiana para observar el Ramadán, uno de los periodos religiosos más importantes del islam.
Durante semanas, horarios laborales, rutinas familiares y actividad social se reorganizan en torno al ayuno diario, las oraciones nocturnas y los encuentros comunitarios. Sin embargo, fuera del mundo islámico sigue repitiéndose la misma duda: ¿por qué el Ramadán nunca cae en las mismas fechas y resulta tan difícil encajarla en el calendario cristiano u occidental?
¿Por qué cambia cada año la fecha del Ramadán?
Para quienes viven en países de tradición cristiana, acostumbrados a festividades relativamente estables en el calendario laboral, puede resultar desconcertante que el Ramadán se adelante unos diez días cada año. Esa movilidad no es arbitraria: responde a la estructura del calendario musulmán, que es lunar y se rige por los ciclos de la luna, no por el recorrido del sol como ocurre con el calendario gregoriano utilizado en la mayor parte del mundo.
Cada mes comienza con la observación del creciente lunar, lo que provoca que el año islámico sea más corto que el solar. Como consecuencia, el Ramadán se va desplazando progresivamente a lo largo de las estaciones, pudiendo celebrarse en invierno, primavera o pleno verano según el momento histórico. Aunque hoy existen cálculos astronómicos muy precisos, la tradición mantiene la confirmación visual de la luna en muchos países, lo que explica que, además, el inicio pueda variar uno o dos días según la región.
Por qué el Ramadán es central en el Islam y cómo transforma la vida cotidiana
El Ramadán no es solo un periodo de ayuno, sino uno de los momentos espirituales más significativos del año para los musulmanes. Durante este mes se practica el sawm, uno de los cinco pilares del islam, que implica abstenerse de comer y beber desde el amanecer hasta la puesta de sol. Sin embargo, su sentido va mucho más allá de lo físico: es un tiempo dedicado a la oración, la lectura del Corán, la introspección personal y el refuerzo de la solidaridad con quienes atraviesan dificultades. Esta dimensión religiosa tiene un impacto directo en la vida diaria. Los horarios se reorganizan en torno al ayuno y a la ruptura nocturna, las familias se reúnen para el iftar y las mezquitas amplían sus actividades con rezos especiales que se prolongan hasta bien entrada la noche.
En muchos países de mayoría musulmana, el Ramadánmodifica los ritmos urbanos: los comercios adaptan horarios, las calles se llenan de actividad nocturna y las reuniones sociales se organizan alrededor del iftar. En comunidades musulmanas que viven en Europa o América, el mes también implica conciliar la práctica religiosa con jornadas laborales y escolares pensadas para quienes no ayunan, lo que añade un componente práctico al esfuerzo diario.
Las fechas clave del Ramadán en 2026
Con las previsiones actuales, el Ramadán de 2026 comenzará previsiblemente al anochecer del 17 de febrero, siendo el 18 de febrero el primer día completo de ayuno. Como ocurre cada año, la fecha definitiva dependerá de la confirmación oficial del creciente lunar en cada región.
En los últimos diez días del mes se concentran algunos de los momentos espirituales más intensos. Entre ellos destaca la conocida como la Noche del Poder, que muchos creyentes consideran la más sagrada del año y que suele buscarse en las noches impares finales del Ramadán. En 2026, se espera alrededor de mediados de marzo, aunque su celebración concreta varía según tradiciones locales.
El mes suele durar entre 29 y 30 días. Con esas estimaciones, el final del Ramadán podría situarse en torno al 19 de marzo de 2026, dando paso a la celebración del Eid al-Fitr, la gran fiesta que marca el final del ayuno. Ese día se vive como una jornada de alegría colectiva, con oraciones especiales, visitas familiares, regalos y comidas festivas que simbolizan el cierre de semanas de disciplina espiritual. Y en algunos calendarios laborales, como en Ceuta y Melilla, incluso lo tienen marcado como día de fiesta.
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