Virales en redes sociales
El peligro de las 'Frutinovelas': los culebrones creados con IA que normalizan escenas violentas
Los detalles Los expertos alertan que las 'Frutinovelas' no son tan inofensivas como parecen ya que, detrás de su apariencia infantil, se esconden narrativas extremistas y muy violentas que pueden llegar a radicalizar a los menores.

Resumen IA supervisado
Las 'Frutinovelas' son culebrones protagonizados por frutas y verduras, que han alcanzado gran popularidad en redes sociales. Aunque parecen inofensivas, estas producciones generadas por Inteligencia Artificial promueven la violencia explícita, la misoginia y la manipulación, lo que representa un riesgo para los menores que las consumen. Según el psicólogo Marc Masip, el abuso de estos contenidos puede afectar la hiperactividad, la concentración y otros trastornos en los niños. Además, pueden insensibilizarlos ante comportamientos negativos, llevándolos a normalizarlos y replicarlos. Lo que parece un entretenimiento inocente, en realidad, es potencialmente dañino.
* Resumen supervisado por periodistas.
Fresas, peras, y todo tipo de frutas y verduras que cobran vida y protagonizan auténticos culebrones. Las 'Frutinovelas' tienen la estructura clásica de un culebrón pero con otros protagonistas. Cuentan, además, con millones de espectadores, ya que están en todas las redes sociales.
Se trata de un contenido generado por Inteligencia Artificial que fomenta comportamientos de violencia explícita, misoginia y manipulación. Normalizan escenas exageradas, que son un peligro para los menores que puedan estar al otro lado de la pantalla.
"Con unas consecuencias claras: no solo en la hiperactividad y en la falta de concentración, sino en cualquier tipo de trastorno que, cada vez, estamos viendo más", asegura Marc Masip, psicólogo, fundador y presidente de Desconect@.
Abusar de estos vídeos puede hacer que los más pequeños se insensibilicen ante estos comportamientos y "que acaben normalizando esa situación tanto que la puedan replicar", añade Masip.
Una macedonia aparentemente inocente que, en realidad, no es ningún juego.