Murió cuando le investigaban
'Eternal Values', la secta de los supermodelos de los 80 con un líder con decenas de vidas que debía salvar la humanidad
¿Por qué es importante? Frederick von Mierers era un un señor que solía vestir de blanco y que iba por el mundo con dos loros en los hombros. Tuvo que inventarse provenir de la estrella Arturo, haber sido matemático en el Antiguo Egipto y que fue contemporáneo de Buda.

Resumen IA supervisado
Hoyt Richards fue el primer supermodelo masculino famoso en los años 80, pero pasó más de 15 años en la secta 'Eternal Values', que solo reclutaba a supermodelos y miembros atractivos de la alta sociedad neoyorquina. La secta, liderada por Frederick von Mierers, buscaba crear una "raza superior" y engañó a muchos jóvenes. Von Mierers, un peculiar gurú de la 'New Age', afirmaba ser un enviado de la estrella Arturo y tener vidas pasadas en Egipto y con Buda. Captaba a los jóvenes más bellos, imponiéndoles estrictas normas y quedándose con su dinero. Se enriqueció vendiendo piedras con supuestos poderes curativos antes de morir investigado por estafa.
* Resumen supervisado por periodistas.
Hoyt Richards fue considerado el primer supermodelo masculino, quien alcanzó la fama en los años 80 cuando trabajaba para todas las grandes marcas de moda. No obstante, acabó captado por una secta en la que pasó más de 15 años, conocida como 'Eternal Values' y que solo reclutaba a supermodelos y a los miembros más atractivos de la socialté newyorkina. Solo captaba a personas con "los rasgos perfectos", buscaba "una raza superior" y tenía un líder nazi que engañó a centenares de jóvenes newyorkinos para sumarlos a la secta de los supermodelos.
Frederick von Mierers era un un señor que solía vestir de blanco y que iba por el mundo con dos loros en los hombros. Un estilo peculiar y místico que le sirvió para convertirse en uno de los primeros gurús de la 'New Age'. En definitiva, un vende motos que empezó como astrólogo sacando el dinero a la alta sociedad de Nueva York.
No obstante, esto se le quedó corto y optó por el emprendimiento montando una secta. Como era el líder necesitaba una buena historia, pues no podía decir que venía de Brooklyn. Por eso, decidió contar que procedía de la estrella Arturo, así como que había estado en el Antiguo Egipto. De hecho, aseguraba que en aquella época era matemático, llegando más allá al sostener que también fue contemporáneo a Buda. Según él, había tenido decenas de vidas y que en ese momento era un enviado para salvar a la humanidad.
Con todo ese currículum, se planta en la Nueva York de los años 80 y se dedica a captar a la gente más guapa del momento. A ellos, los machacaba con lo de la superación personal, obligándoles a comer hipersano para preparase para el fin del mundo y abstenerse de tener relaciones sexuales para ser mejores personas. Si no se cumplía llegaban los insultos y las reprimendas, hasta que decidió cambiar de opinión respecto al celibato y, de repente, les obligaba a tener encuentros sexuales casuales. Si no lo hacían les llamaba reprimidos.
Frederick von Mierers se quedaba con el sueldo de jóvenes a los que captaba y se montó una especie de negocio que mezclaba fitness y misticismo. Si bien vendió libros, suplementos o vídeos hablando de pseudoterapias, con lo que realmente se forró fue vendiendo piedras por centenares de miles de dólares a las que les atribuía poderes curativos. Piedras que a él no le curaron, porque murió pocos años después, cuando la policía ya le investigaba por estafa.
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