el posible regreso del emérito

Ni "seriedad" ni "ejemplaridad": todos los escándalos fiscales que empañaron la imagen de la corona y provocaron la marcha del emérito

¿Por qué es importante? Juan Carlos I hizo hasta dos regularizaciones fiscales a Hacienda: una en la que pagó más de 600.000 euros por donaciones sin declarar de un empresario mexicano amigo suyo y otra de 4,4 millones por viajes no declarados.

El rey emérito Juan Carlos I. El rey emérito Juan Carlos I. laSexta

No es habitual que Zarzuela se pronuncie dos veces sobre el mismo tema. Pero ha ocurrido con el posible regreso del rey emérito a España. Este viernes la Casa Real ha añadido una condición imprescindible para esa vuelta: si Juan Carlos I quiere volver -porque siguen insistiendo en que es una decisión solo suya- es obligatorio que traslade su residencia fiscal a España. Es decir, o paga aquí los impuestos o se queda en Abu Dabi.

Este es un requisito que, según Zarzuela, se impone para "salvaguardar" la imagen del emérito y la propia corona. Esa que tan tocada dejó con sus escándalos fiscales. De hecho, su marcha de España no llegó en un momento cualquiera, sino que lo hizo dos meses después de que la justicia española empezara a investigar su fortuna.

En el año 2008, Juan Carlos I, entonces rey de España, recibió 65 millones de euros de su "amigo" el rey de Arabia Saudí. Un gesto de generosidad, según el emérito en sus memorias, que para la justicia más que una donación parecía una comisión encubierta por sus gestiones para el AVE a La Meca.

Además, en lugar de ir a parar a Patrimonio Nacional como todas las donaciones a la corona, ese dinero se desvió a la Fundación Lucum, de la que era beneficiario, casualidad, Juan Carlos I, para acabar después en Suiza, un país con una normativa fiscal más laxa. ¿En qué quedo todo esto? En nada. La justicia española llegó a dos conclusiones: la primera, que como rey era inviolable, y, la segunda, que los hechos habían prescrito.

Pocas explicaciones dio también por la investigación de las tarjetas 'black'. Viajes, restaurantes y hasta clases de piano pagadas con tarjetas a nombre de terceros. O, lo que es lo mismo, donaciones sin declarar de un empresario mexicano amigo suyo. ¿Cómo acabó esa investigación? En nada también.

En esta ocasión no era inviolable, porque fue después de su abdicación en 2014, pero su regularización con Hacienda, en la que pagó más 600.000 euros, le libró. Lo mismo ocurrió dos meses después, cuando pagó en una segunda regularización 4,4 millones de euros por sus gastos con la Fundación Zagatka.

Aunque en su discurso de Navidad de 2011 el rey emérito afirmaba que "necesitamos rigor, seriedad y ejemplaridad en todos los sentidos", él no dio muestras de esa ejemplaridad cuando le descubrieron diez millones de euros en la isla de Jersey, un paraíso fiscal en pleno canal de La Mancha. Entonces tampoco pasó nada. La justicia no encontró pruebas que respaldaran que esa fortuna siguiera siendo suya. Y aunque fuera así, también era inviolable.

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