Adiós a su perfil centrista
De hablar de promesas "ilegales" a un "acuerdo sensato": Moreno baila al ritmo de Vox y pasa por el aro de la ultraderecha
Sí, pero... A pesar de su preocupación, supuesta preocupación, por el medioambiente y los menores no acompañados, el 'popular' ha terminado aceptando los postulados de los de Abascal endureciendo sus políticas migratorias y hablando de "agenda ideológica".

Resumen IA supervisado
Vox ha logrado convertirse en un actor clave en el Gobierno de Andalucía tras las elecciones autonómicas, llevando a Juanma Moreno, del PP, a pactar con la formación de ultraderecha, algo que antes había rechazado. Este acuerdo, similar a los ya vistos en Extremadura, Aragón y Castilla y León, ha llevado a Manuel Gavira de Vox a la vicepresidencia de la Junta, con competencias en Justicia, Turismo, Desregulación y Administración Local. Aunque Moreno representaba un perfil más centrista dentro del PP, el pacto con Vox le aleja de esa imagen. Los socialistas critican que el PP está "blanqueando a Vox", mientras que el partido justifica el acuerdo en una supuesta afinidad ideológica.
* Resumen supervisado por periodistas.
Tener la llave del Gobierno de Andalucía. Es lo que Vox quería. Es lo que la formación de ultraderecha buscaba en las elecciones para la Junta. Ser clave. Hacer que Juanma Moreno, ese perfil del PP supuestamente más en el centro de la formación de Génova, aceptase lo que ya aceptaron otros. Que dijera 'sí' a esa prioridad nacional ya firmada en Extremadura, Aragón y Castilla y León. Y lo lograron. Lo consiguieron. A pesar de una mejora leve, la pérdida de escaños de los 'populares' han terminado por llevar a Moreno a bailar al ritmo de Abascal.
Porque ha terminado diciendo 'sí' a lo que tanto antes como durante la campaña rechazaba o parecía rechazar. A lo que parecía iba a decir 'no'. Con lo que parecía no querer tragar. A lo que ahora llama "un acuerdo sensato y sereno".
A uno que ha llevado a Manuel Gavira, candidato de Vox a las elecciones, a la vicepresidencia de la Junta y a asumir competencias en Justicia, Turismo, Desregulación y Administración Local. A ver la prioridad nacional en un lugar que hasta hace no demasiado era uno de los grandes bastiones del PSOE. Moreno, en ese sentido, habla de "arraigo".
Es lo que ahora hay en Andalucía. Un Gobierno del PP junto con Vox. Una reedición de lo que se ha visto y se ve en Extremadura, Aragón y Castilla y León con la diferencia de que Moreno representaba o parecía representar esa línea más centrista dentro del partido. El movimiento realizado, eso sí, le aleja de tal imagen.
Le aleja de esa visión que de él había con respecto a otros líderes territoriales del partido. Porque no ha logrado la mayoría. Porque no ha obtenido esos 55 escaños necesarios y tan solo le quedaba pactar con un Abascal que le llamó "Juanma Moruno" ante los 'no' del PSOE, de Adelante Andalucía y de Por Andalucía.
Así pues, ha tenido que firmar unas promesas que en su día calificó de "irreales" e incluso de "ilegales". Pactando con Gavira, con Vox. Haciendo suyo un discurso y metiéndose en un lío en el que en su día dijo no se quería meter. "Acabáis ser testigos de la rúbrica de un acuerdo entre el PP y Vox", afirma ahora, ya como presidente de Andalucía gracias a la ultraderecha.
Es el Moreno de 2026. El que ha pasado de calificar como agenda ideológica unas políticas medioambientales que en su día le preocuparon. Un Moreno que no solo rechaza a los menores no acompañados sino que va a endurecer las medidas en los centros. Es el Moreno de 2026, el que ya parece no querer acoger a quien en su día dijo que acogería.
La justificación del PP es que solo pactan con quienes dicen comparten su espacio ideológico. El del "centro derecha", según Tellado. Mientras, los socialistas consideran, cuenta Óscar López, que están "blanqueando a Vox".
Creen además que quieren extrapolar los pactos que se están viendo y se ven ya en Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía a todo el territorio nacional. A un hipotético Gobierno presidido por Feijóo con Abascal como mano derecha.