Crisis humanitaria

Ceuta, un cóctel de ira y violencia: un grupo de ceutíes prenden fuego a los refugios de los migrantes en Playa Benítez

¿Qué ha pasado? Después del bloqueo al convoy de ayuda humanitaria, varios manifestantes quemaron las chozas en un nuevo acto violento en Ceuta. Por tercera noche consecutiva, los disturbios se adueñan de la ciudad autónoma.

Chabolas quemadas en Playa Benítez
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Ceuta vive al límite un día más. Vive una jornada más sumida en un cóctel que con cada hora que pasa suma a la mezcla más ira y más violencia. Porque la olla a presión ya ha estallado. Porque los incidentes entre los ceutíes y los migrantes van cada vez a más en una semana en la que las protestas vecinales acaban en disturbios.

En las que terminan, por ejemplo, con tiendas de campaña incendiadas. Es lo que sucedió en la Playa Benítez, próxima a El Trampolín, en la que varias personas quemaron las chabolas en las que malviven muchos de los migrantes que quedan en Ceuta.

Y es que algo se ha roto. Algo se ha quebrado en la ciudad autónoma mientras nadie parece poder hacer o saber hacer para parar lo que está sucediendo. Porque ya van tres las noches en la que la situación se ha ido de las manos y en esta ocasión ha alcanzado a los migrantes.

Con fuego. Quemando el poco cobijo que tienen. Insultándoles. Lanzando sus enseres al agua de Playa Benítez. Tan solo las fuerzas del orden evitaron que lo que allí se produjo se repitiera en El Trampolín.

Al amanecer, en la arena, quedaban restos de cabañas calcinadas quemadas durante la manifestación. Los servicios de limpieza, ayudados con una grúa y con varios migrantes, han ayudado a recoger.

Bloqueo a la ayuda humanitaria

Fue la culminación de una jornada repleta de tensión en la que, además, varias personas bloquearon la llegada de la ayuda humanitaria a los migrantes. Al grito de 'Cruz Roja es una mafia' e insultando al Gobierno, se pusieron delante del convoy que llevaba comida para que las personas que cruzaron la frontera con Marruecos pudieran al menos comer.

Los allí presentes, además, han frenado también un convoy formado por varias ambulancias escoltado por la Policía. Han permanecido paradas durante al menos media hora.

Son momentos de máxima tensión, también sufridos por los medios de comunicación como laSexta, cuyo equipo fue increpado por varios manifestantes cuando trataba de informar de la situación.

Todo, después de que el 31 de julio unos 80.000 migrantes llegasen a Ceuta. De todos ellos, aún restan unos 8.000. Mientras los vecinos mantienen una postura de rechazo a la violencia, insisten también en que tienen miedo y agobio de gran parte de la población ante una situación que consideran desbordada.

Para algunos ceutíes, es precisamente esa sensación de falta de respuesta y de una crisis que se prolonga en el tiempo la que ha ido elevando la tensión. Insisten, no obstante, en que Ceuta no es una ciudad racista y creen que, si se hubieran tomado medidas antes, no se habría llegado a este punto: "Ceuta no es una ciudad racista para nada... si esto se hubiera solucionado el segundo día, la gente no hubiera llegado hasta este nivel".

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