Hasta 17 veces pronunció "no puedo respirar" un hombre negro mientras la Policía le detenía boca abajo. Los agentes le dieron el alto en Las Vegas en septiembre de 2019 cuando vieron que iba en bicicleta sin luces de seguridad.

Aunque ocurrió hace casi un año, el caso ha adquirido relevancia a raíz de las protestas raciales que se extienden en todo el país en contra de la brutalidad policial, y concretamente tras el asesinato de George Floyd bajo custodia policial.

El fallecido trató de huir, como refleja el vídeo grabado por la cámara de los policías, pero consiguieron detenerle imovilizándole contra el suelo.

Apenas podía respirar, él lo repitió hasta en 17 ocasiones haciéndoselo saber a los agentes, y llegó a perder la consciencia. Finalmente, acabó muriendo en el hospital.

Ahora, en plena ola de protestas antirracistas impulsadas por el movimiento 'Black Lives Matter' (Las Vidas Negras Importan), exigen que se haga justicia también por su caso.

Pero no es el único, desde el asesinato de George Floyd, que murió por falta de aire mientras varios agentes le detenían arrodillándose sobre su cuerpo y presionándolo contra el suelo, son muchos los casos que han salido a la luz en los últimos meses y que han ganado relevancia, hasta el punto que se han llegado a organizar manifestaciones frente a la Casa Blanca.

Casos similares al de George Floyd

Rayshard Brooks

En Atlanta, hace tan solo una semana, Rayshard Brooks, un joven negro de 27 años fallecía tras recibir varios disparos por la espalda por parte de un agente de Policía.

El hombre estaba dormido en su coche bloqueando la puerta de un local de comida. Los agentes le avisaron de que tenía que mover el coche y después le hicieron una prueba de alcoholemia en la que dio positivo.

Tras un forcejeo, el joven se hizo con la pistola eléctrica de la policía y trató de huir, pero el policía le disparó, provocando su muerte poco después mientras le operaban de urgencia.

Derrick Elliot Scott

También en los últimos meses se ha conocido el caso de Derrick Elliot Scott, otro hombre negro que murió en 2019 a manos de la Policía al grito de "no puedo respirar".

Después de perder y recuperar la conciencia en varias ocasiones, acabó muriendo en el hospital al que fue trasladado tras su detención.

Javier Ambler

El caso de Javier Ambler es otro de los que se suma a la lista de muertes por violencia policial. Ambler era un hombre de 40 años y padre de familia de Austin, Texas que recibió el alto de una patrulla por una infracción leve de tráfico.

Los agentes le exigieron que bajara del coche, y aunque advirtió de que sufría problemas cardiacos, no impidió que uno de los agentes sacara su pistola eléctrica para reducirle. La utilizó hasta en cuatro ocasiones a pesar de que Ambler avisaba de que no podía respirar, le terminó dejando inconsciente y provocándole la muerte pocos minutos después en el hospital.