brutalidad del ICE
Mucha tristeza, ganas de volver con sus familias y quejas por la falta de comida decente: el relato de los niños detenidos en el centro del ICE en Texas
Los detalles Sus madres están preocupadas porque la idea del suicidio ronda entre algunos de ellos, y es que la tristeza es algo recurrente en sus cartas. "ICE me usó para agarrar a mi mamá y ahora estoy en una cárcel y estoy triste y me he desmayado dos veces aquí dentro", cuenta una niña.

Resumen IA supervisado
ProPublica ha conseguido comunicarse, a través de cartas, con menores detenidos en el Centro de Procesamiento de Inmigración de Dilley, Texas, gestionado por ICE. Algunos llevan casi cuatro meses retenidos, violando el acuerdo judicial que limita la detención a 20 días. Los menores expresan tristeza y depresión, y sus madres temen por su bienestar, ya que algunos consideran el suicidio. Relatan condiciones deplorables, como comida con gusanos y moho, y agua estancada para preparar leche de fórmula. Dibujos y mensajes desesperados reflejan su deseo de reunirse con sus familias y vivir una infancia normal.
* Resumen supervisado por periodistas.
Por primera vez un medio ha conseguido, a través de cartas, hablar con los menores detenidos y encerrados en el Centro de Procesamiento de Inmigración de Dilley, en el sur de Texas, por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), algunos llevan casi cuatro meses, lo que viola el acuerdo judicial, que no permite tenerlos retenidos más de 20 días. Están mal y dicen que echan de menos su vida.
"Hola, soy Ender y tengo 12 años, llevo dos meses aquí". "Nueve años (...) encerrada en custodia 113 dias". "Tengo siete años de edad, tengo 70 días acá en este lugar". Estos son algunos de los 1.700 menores que han pasado por Dilley y con los que ha hablado por carta el medio ProPublica.
Sus madres están preocupadas porque la idea del suicidio ronda entre algunos de ellos, y es que la tristeza es algo recurrente en sus cartas. "ICE me usó para agarrar a mi mamá y ahora estoy en una cárcel y estoy triste y me he desmayado dos veces aquí dentro", cuenta una de las niñas. "Siento mucha tristeza y depresión de no poder irme", afirma otra menor.
En sus testimonios hablan también de la falta de comida decente y aseguran que "la comida sabe a cartón". La mamá de un bebé denuncia que ha tenido que preparar la leche de fórmula con agua estancada. Y otras muchas reconocen haber encontrado gusanos y moho en los alimentos.
Antonia, de nueve años, lleva casi cuatro meses dentro. Se ha dibujado con su madre, las dos vestidas con el uniforme gris y un mensaje desesperado: "Yo en Dilley no estoy feliz, por favor sáquenme de aquí a Colombia". Entre las cartas hay muchos dibujos en los que anhelan reencontrarse con su familia.
"Siempre hay un oficial que está como molestando", cuanta otra menor. Relatos en los que las niñas y niños lo único que piden es eso, que les dejen ser niños.
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