Fue descuartizado

La justicia francesa investigará al príncipe heredero saudí Bin Salman por el asesinato del periodista Jamal Khashoggi

Los detalles Fuentes de la Fiscalía Nacional Antiterrorista aseguran que la sala de instrucción del Tribunal de Apelación de París ha aceptado la tramitación de las denuncias interpuestas por varias ONG por los cargos de torturas y desaparición forzada.

El periodista Jamal KhashoggiEl periodista Jamal KhashoggiReuters
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La justicia francesa va a investigar el asesinato del periodista Jamal Khashoggi en el consulado saudí de Estambul en 2018 a partir de unas denuncias contra el príncipe heredero, Mohamed Bin Salmán.

Fuentes de la Fiscalía Nacional Antiterrorista (PNAT) indicaron a EFE que la sala de instrucción del Tribunal de Apelación de París ha aceptado la tramitación de las denuncias de Trial International y de Reporteros sin Fronteras (RSF) por los cargos de torturas y desaparición forzada.

Las fuentes puntualizaron que, por el contrario se ha rechazado el procedimiento de Democracia para el Mundo Árabe Ahora (DAWN), la asociación que había creado el propio Khashoggi pocos meses antes de su muerte. Igualmente señalaron que la investigación correrá a cargo de un juez de la unidad de crímenes contra la humanidad.

En julio de 2022, coincidiendo con una visita de Bin Salman a Francia, Trial International, DAWN y Open Society Justice Initiative habían presentado una denuncia en Francia amparándose en el hecho de que el derecho francés reconoce el principio de la justicia universal para casos de tortura y desapariciones forzadas.

Más adelante se añadió RSF a esa iniciativa, pero hasta ahora la Fiscalía francesa se había negado a dar su visto bueno. Un miembro de Reporteros, en respuesta a preguntas de EFE, comentó que una vez que el Tribunal de Apelación de París ha aceptado su denuncia, la investigación judicial va a poder seguir su curso.

El periodista y disidente saudí Jamal Khashoggi, columnista del Washington Post, fue descuartizado el 2 de octubre de 2018 en el consulado de su país en Estambul, donde había acudido para obtener la documentación necesaria para casarse con su prometida.

La CIA determinó que Bin Salmán tuvo que haber aprobado el asesinato dada su poder sobre todos los aparatos de seguridad del reino, pero el príncipe ha negado desde el principio su implicación.

Durante una visita a Estados Unidos el pasado mes de noviembre, Bin Salmán consideró que ese asesinato fue un "gran error", pero hizo hincapié en que su país lo investigó adecuadamente y que algo así no volverá a ocurrir.

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