Parece una invitación formal para arrancar el curso político, pero se trata de un movimiento de gran importancia para Alemania. Y también para España. La invitación que el canciller Olaf Scholz ha cursado para que el presidente del Ejecutivo nacional, Pedro Sánchez, acuda este martes a una reunión de estrategia de su Gobierno es un movimiento más en la agenda germana (y española) para convertir a la Península Ibérica en el próximo 'hub' gasístico europeo.

La necesidad de sustituir las exportaciones de gas ruso y de evitar posibles cortes del suministro en invierno ha hecho que Berlín, cuyo país es extremadamente dependiente del combustible, pusiera sobre la mesa la posibilidad de rescatar un viejo proyecto desechado: el MidCat, un gasoducto que mejore las interconexiones entre Portugal y España con el resto del continente y que, sobre todo, permita que la infraestructura regasificadora de nuestro país (la mayor de todo el continente, con un tercio de la capacidad de los Veintisiete) esté a disposición de los países del norte.

En su momento, en 2019, los Ejecutivos español y galo decidieron suspender la construcción de la enorme tubería que alargaría las interconexiones con el norte de África hasta el centro de Europa por una falta de viabilidad. Era muy costoso y, además, ya se planteaba el abandono de combustibles tan nocivos para el medio ambiente como el gas natural. La propuesta de Alemania ha sido acogida de buen grado en La Moncloa: Sánchez aseguró que se trataba de "un sueño", al permitir mejorar la conexión de la "isla energética" ibérica con el resto de países. El encaje de bolillos ha hecho que el Ejecutivo español, el mismo que desechó el proyecto, ahora entienda que el momento ha cambiado y que esa misma infraestructura puede servir para transportar hidrógeno verde en un futuro (pese a las dificultades técnicas actuales).

Pero el rechazo francés sigue encima de la mesa. Tanto es así que, en un documento del Ministerio de Transición Ecológica galo, lo ven demasiado costoso e inviable a corto plazo. Desde España, la vicepresidenta y ministra de ese mismo departamento, Teresa Ribera, consideró que la parte española de la infraestructura podría estar preparada en "ocho o nueve meses".

"Estoy contenta de que en ese momento tomáramos esa decisión. No tenía sentido cargarle al consumidor esa infraestructura", ha asegurado Ribera en una entrevista en El Mundo publicada este lunes. "Si tengo que adelantar esa inversión porque hay que hacer llegar gas al centro y el norte de Europa y hacer un tubo que a lo mejor nosotros no necesitaríamos hasta dentro de 10 años, debemos hacerlo porque interesa a Europa. No es un asunto bilateral de España con Francia. Es la construcción europea. Perdóneme, Francia, yo me pregunto dónde está su sentido europeísta, qué haríamos con una Alemania quebrada", ha insistido, aumentando la presión.

Francia negocia con Argelia

Por eso la reunión entre Sánchez y la plana mayor de la coalición semáforo de Scholz llega en un momento clave. Alemania y España quieren presionar para hacer ceder al mandatario francés, Emmanuel Macron, y piden que las negociaciones se hagan a escala comunitaria y no de manera bilateral entre los dos países por los que pasaría el ducto.

La amenaza de Sánchez fue explícita la semana pasada en su gira iberoamericana: si Francia no permite que la tubería pase por su territorio, entonces será a través de Italia. El problema estratégico para nuestro país es que, tras el conflicto diplomático con Argelia a cuenta del Sáhara Occidental, permitiría que la Península itálica se convirtiera en el ansiado centro del gas europeo. Roma ya ha acordado con Argel aumentar el suministro del gas, por lo que España perdería relevancia energética para el conjunto de los Veintisiete.

No son los únicos que están jugando esta carta. Según la prensa francesa, la compañía Engie, controlada por Francia, está negociando aumentar en un 50% el suministro de gas de Argelia. Unas conversaciones que tienen lugar después de la histórica visita de dos días de Macron a la antigua colonia francesa. El mandatario habría conseguido un acuerdo verbal para aumentar el porcentaje de combustible argelino que importan, que en la actualidad ronda el 8%.

Sánchez refuerza su perfil internacional

La reunión con Scholz también permite reforzar el perfil internacional de Sánchez al arranque de una larga precampaña que desembocará en elecciones municipales, en mayo de 2023, y generales, al final de año. Mientras las críticas por parte de la oposición popular arrecian, con los conservadores dando por agotado su mandato, el presidente ha iniciado el curso político con una gira por Latinoamérica, donde se ha reunido con los principales líderes de izquierda, y ha reforzado su papel europeo, de cara a la presidencia de los Veintisiete en la segunda mitad del año próximo.

La cita con el canciller alemán, pese a encontrarse en horas bajas, permite a España situarse en la élite europea, con un papel reforzado después de que el plan de ahorro de energético -denostado por PP, Vox y Cs- haya sido elogiado en Bruselas y sus medidas copiadas por el resto de capitales.

Sánchez, que va a iniciar también una intensa gira por España para vender las medidas aprobadas por el Gobierno hasta fin de año, quiere así poner en valor la labor en Gobierno e intentar dar la vuelta a las encuestas que ahora le ponen detrás de los de Alberto Núñez Feijóo. El gas y su papel en Europa van a ser claves.