Crisis de vivienda
Bruselas se abre por primera vez a limitar la compra de segundas viviendas y el alquiler vacacional en zonas tensionadas
Los detalles La iniciativa parte de la Comisión Europea, controlada por los populares, y puede suponer un cambio de paradigma en la forma de afrontar los problemas de vivienda en el seno de la UE.

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La Comisión Europea ha propuesto limitar temporalmente la compra de segundas residencias y los alquileres vacacionales en zonas tensionadas para mejorar el acceso a la vivienda. Esta medida busca intervenir levemente en el mercado inmobiliario, proporcionando a los alcaldes herramientas jurídicas para aplicar medidas justificadas. La iniciativa, respaldada por una mayoría popular en la Comisión, marca un cambio de enfoque hacia la intervención en el mercado, alejándose de la estrategia de solo construir más viviendas. Dan Jorgensen, comisionado europeo, destacó que la vivienda no debería ser solo una mercancía. La propuesta aún debe ser negociada y aprobada por el Consejo y el Parlamento Europeo.
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La Comisión Europea propone limitar la compra de segundas residencias y los alquileres vacacionales en las zonas tensionadas para mejorar el acceso a la vivienda. Con limitaciones y solo de manera temporal, pero la iniciativa supondría, aunque sea levemente, intervenir el mercado de la vivienda.
La vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea para una Transición limpia, justa y competitiva, Teresa Ribera, ha afirmado que "esto brindará a los alcaldes seguridad jurídica y las herramientas necesarias para actuar con medidas justificadas, necesarias y proporcionadas".
Este cambio de paradigma llega desde una Comisión Europea, de mayoría popular. Hasta ahora había puesto el acento en construir más y que ahora abre la puerta a intervenir sobre el mercado.
"Una vivienda no debería ser, ante todo, una mercancía en el mercado", ha declarado Dan Jorgensen, comisionado europeo de Energía y Vivienda.
Soluciones al problema de vivienda
Bruselas sostiene que el acceso se ha encarecido tanto que expulsa a quienes trabajan en esos lugares tensionados. El alquiler ha subido un 75% en ciudades como Madrid en diez años. Europa ya calcula que necesita construir 650.000 viviendas adicionales cada año.
Jorgensen ha explicado la realidad de los datos: "Significa que la gente común con trabajos normales, enfermeros, profesores y policías, a menudo no pueden vivir en la ciudad donde trabajan".
En cualquier caso, no será un cheque en blanco. Para que se lleve a cabo la medida habrá que demostrar que la zona sufre problemas de vivienda durante al menos tres años y que la restricción es necesaria y proporcionada. Según Ribera, esto "proporciona a las autoridades mayor claridad jurídica cuando la escasez de viviendas exige decisiones difíciles".
De momento, solo es una propuesta. Ahora tendrá que negociarse y recibir el visto tanto del Consejo como del Parlamento Europeo.