Problema de la vivienda

El plan europeo contra la crisis de vivienda: construir diez millones de casas, menos burocracia y más incentivos fiscales

Los detalles El Parlamento Europeo advierte que España tendría que construir 700.000 nuevas viviendas para que bajen los precios y sea un mercado accesible.

Nos faltan viviendas
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A principios de los 2000, en pleno 'boom' inmobiliario, se promocionaba en las calles y medios de comunicación que adquirir una vivienda era una inversión segura y una compra rápida. Pero el resultado de esa compra masiva a precios inflados desembocó en la gran crisis financiera de 2008, que trajo consigo desahucios masivos, familias españolas endeudadas y a la banca pidiendo el rescate.

Sin embargo, casi 20 años han pasado del inicio de esa crisis y, ahora, la situación del sector inmobiliario es muy diferente. Del 'sobrestock' hemos pasado a la falta de viviendas, algo que Europa apunta como principal problema de esta nueva crisis.

El Parlamento Europeo ha aprobado el informe final sobre la crisis de vivienda, elaborado por la Comisión Especial sobre la Crisis de la Vivienda en la Unión Europea, en el que advierte que este problema va más allá de nuestras fronteras.

El documento esgrime que Europa necesita construir y renovar diez millones de viviendas y, en España, serían 700.000. Es el cálculo que permitiría responder a la demanda y aliviar la presión sobre los precios. Para ello, habría que construir 650.000 al año en todo el club comunitario.

Se trata de un objetivo muy ambicioso, ya que, en pleno 'boom' inmobiliario, únicamente España alcanzó esa cifra. Era el país con mayor sobreconstrucción entre los socios y, entonces, Europa alcanzó los dos millones y medio anuales. Esta falta de oferta ha disparado los precios hasta límites impensables en toda la Unión. Los precios se han elevado un 60% desde 2010 y un 48% respecto a 2017.

Además, al stock de vivienda de inicios de los 2000 se sumó una situación muy positiva para los compradores: el crédito era barato y fácil de obtener. Los bancos incluso regalaban vajillas, cuberterías, ollas exprés, sartenes o televisores a los nuevos titulares de hipotecas. Actualmente, las entidades bancarias son más estrictas a la hora de conceder los créditos.

El alquiler vacacional

La falta de vivienda no afecta únicamente a la compra. En los últimos años también se ha reducido la oferta de alquiler, lo que ha subido los precios casi un 30% en los últimos 15 años. La razón por la que tampoco hay mucho alquiler disponible está en el alquiler vacacional. Solo en una década, las segundas residencias han aumentado en Europa un 23%, lo que ha tensionado especialmente ciudades como Roma, París o Barcelona.

Según el informe europeo, el problema es común entre los socios: una vivienda que pasa de pequeños propietarios a grandes inversores y una burocracia compleja y costosa. Todo ello tiene importantes consecuencias en el perfil del inquilino o propietario, así como en las familias.

Los salarios no han crecido al mismo ritmo que los precios, lo que ha provocado que los jóvenes se independicen cada vez más tarde. De media, en la Unión Europea se van de casa a los 26 años.

Para atajar esta crisis, Europa tiene sus propuestas y algunos países ya las están implantando. Por ejemplo, destaca que haya más incentivos sociales, más vivienda pública, menos burocracia y menos uso vacacional.

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