27 años han pasado desde aquel fatídico 30 de abril de 1993. El mundo del deporte se quedó sin respiración cuando, durante los cuartos de final del torneo en Hamburgo, Monica Seles, con 19 años y por aquel entonces número 1 del ranking WTA, fue apuñalada por la espalda.

El marcador reflejaba un 6-4, 4-3 a favor de la extenista serbia frente a Magdalena Maleeva cuando, durante un descanso, un energúmeno llamado Günther Parch se le acercó por la espalda y le clavó un cuchillo de 25 centímetros de largo a sangre fría.

El agresor, alemán de 38 años, justificó su acción dada la obsesión que tenía por su compatriota Steffi Graf, que había quedado relegada a un segundo plano dados los continuos éxitos de Monica Seles.

"Durante el descanso, tras un juego, apuré hasta el final porque no había bebido nada de agua y de pronto sentí un dolor horrible en mi espalda... Me giré buscando de dónde venía el dolor y vi a un hombre detrás de mí levantando un cuchillo contra mí", expresó la extenista serbia después.

 

Tras ser apuñalada, Seles cayó al suelo desplomada mientras los efectivos de seguridad arrestaban al individuo tras ella. La agresión le produjo un corte de tres centímetros en la espalda y un trastorno psicológico que le obligó a apartarse de las pistas durante dos años.

Su vuelta se produjo en el Abierto de Montreal de 1995, torneo que ganó de una manera incontestable. Paradójicamente, tras conquistar Montreal, llegó a la final del Abierto de Estados Unidos donde se enfrentó a Steffi Graf (la obsesión de Parch), contra quien perdió.

Tras ganar Roland Garros con 16 años, además de otros siete Grand Slams antes de cumplir los 20, el reinado de 178 semanas en la WTA de una tenista llamada a ser una leyenda quedó truncado por un 'hombre' que no tuvo escrúpulos a la hora de asestarle un puñalada por la espalda.