La mala suerte volvió a aparecerse en el camino de Carlos Sainz. El madrileño de Ferrari, que realizó una enorme remontada en la prueba al sprint de Imola, se quedó sin opciones en la salida tras un mal arranque en el que además Daniel Ricciardo se lo llevó puesto.

Fue en una salida sin lluvia, pero en condiciones de mojado. Con intermedios. Con visibilidad escasa. Con todos buscando cómo hacerse un hueco y ganar posiciones en una pista, la del GP de Emilia Romagna, complicada en cuestión de adelantamientos.

Charles Leclerc salió mal. Muy mal. Y Carlos Sainz, lo mismo. Perdió plaza con los dos McLaren, y cuando buscó rehacerse y superar a Daniel Ricciardo el oceánico le golpéo con el neumático para mandarle a la grava.

Se quedó ahí el Ferrari, pues no pudo sacarlo de nuevo a pista mientras que el australiano sí logró mantenerse en el asfalto. No hubo investigación.

Era la primera vuelta, y dirección de carrera lo entendió como un incidente más. Como algo que puede pasar en la disputa entre dos, o más, monoplazas.

Porque Valtteri Bottas también estaba en la 'fiesta', y tocó a Ricciardo con su alerón delantero. Y con Daniel y Sainz aún 'besándose' con el McLaren y el Ferrari, Mick Schumacher golpeó con su rueda trasera izquierda al chasis de Fernando Alonso.

Y el Alpine se rompió. Se quedó sin pontón, dejando al descubierto los 'secretos' del monoplaza francés... y también otro abandono. El asturiano no pudo seguir y se fue a boxes tras seis vueltas.

Así, al comienzo, los dos pilotos españoles abandonaron por dos toques de dos adversarios en los que poco o nada pudieron hacer ellos.