Ausente en el Mundial
China busca a su Messi: las claves del fracaso del gigante asiático en el mundo del fútbol
El dato Pese a tener 30 veces más población que España, en el país asiático solo hay 900.000 futbolistas federados. En España, sin embargo, hay 1,2 millones.

Resumen IA supervisado
El Mundial de fútbol, aunque reúne a las grandes potencias, no cuenta con China, que solo participó en 2002 gracias a plazas adicionales para Asia. A pesar de ser el torneo con más equipos, China no estará presente en el Mundial de EEUU, Canadá y México. La falta de éxito en el fútbol chino se debe a que las familias priorizan la educación para acceder a universidades prestigiosas. China sí destaca en deportes como el tenis de mesa y la halterofilia, que se alinean mejor con su cultura. Aunque Xi Jinping intentó impulsar el fútbol en el país, la corrupción truncó sus esfuerzos. La FIFA ve potencial económico en China, pero el interés local sigue siendo bajo.
* Resumen supervisado por periodistas.
El Mundial no es solo una cuestión de fútbol. Las grandes potencias del planeta están representadas por sus selecciones en el mayor evento del deporte rey, o mejor dicho, casi todas, porque como es costumbre, China no forma parte de esta Copa del Mundo. El gigante asiático solo participó en un Mundial, el de Corea y Japón 2002, y lo hizo precisamente porque, al ser asiáticos los organizadores, se liberaron dos plazas extra para otros países del continente.
Sin embargo, en el Mundial de EEUU, Canadá y México tampoco veremos a China a pesar de ser el torneo con más combinados nacionales de la historia, lo que ha permitido participar por primera vez a países como Cabo Verde o Curazao. Pero, ¿por qué China nunca ha tenido éxito en el fútbol?
Pese a tener 1.400 millones de habitantes, la opción de intentar que los niños chinos lleguen a ser futbolistas profesionales prácticamente no es tenida en cuenta por sus padres. Allí piensan que el camino más cercano al éxito es lograr las mejores notas posibles para acceder a las universidades más prestigiosas.
Sin embargo, China sí que es una gran potencia en otros deportes, como el tenis de mesa, el bádminton, los saltos de trampolín o la halterofilia. Se debe, principalmente, a una cuestión cultural. Son deportes que encajan mucho mejor con la idiosincrasia del país y en los que, además, si un niño despunta, lo van a detectar muy pronto, captándolo y llevándole a un centro de alto rendimiento en el que compagine los estudios con el entrenamiento.
Además, las estadísticas dicen que es mucho más probable tener éxito en esos deportes que en el fútbol, y eso se traduce en la cantidad de licencias emitidas por la Federación China. Pese a tener 30 veces más población que España, en el país asiático solo hay 900.000 futbolistas federados. En España, sin embargo, hay 1,2 millones.
La apuesta fallida de Xi Jinping
Hace una década, Xi Jinping intentó revertir esta tendencia para convertir a China en una superpotencia futbolística. Lo hizo invirtiendo mucho dinero para tratar de atraer a los mejores jugadores del planeta a la Superliga China. Pese a que lograron que algún 'crack' europeo aterrizase en el país, esta lluvia de millones acabó desviándose, provocando un goteo de casos de corrupción que acabó con el presidente de la Federación y el seleccionador en la cárcel.
La FIFA tiene un gran interés en que el fútbol chino dé un salto de nivel, ya que, en caso de participar en el Mundial, podrían ingresar cientos de millones de euros por los derechos de televisión en el país. Sin embargo, para esta última cita, Pekín solo ha pagado 60 millones pese a que la FIFA quería 300, y es que China es uno de los pocos países en los que la cita mundialista no vacía las calles.