Se cumplen 200 años del nacimiento de uno de los autores estadounidenses más importantes de la historia de la literatura: Herman Melville. Entre su legado destaca la icónica 'Moby Dick', considerada la gran novela americana. Una obra que, como explica la revista 'The New Yorker', cautivó a personalidades como Lawrence de Arabia y de la que Borges dijo, en su prólogo 'Herman Melville', que se agrandaba "hasta usurpar el tamaño del cosmos".

Melville nació en Nueva York en 1819 y era el tercer hijo del entonces reconocido comerciante Alan Melvill. El mar siempre formó parte de su vida, ya que su padre viajaba con frecuencia a Europa, y él mismo llegó a embarcarse de joven. De todas las novelas que escribió, 'Taipi', la primera, fue la que más éxito tuvo entre la crítica. Se publicó en 1846 y contaba la historia del prisionero de una tribu de caníbales. Esta, junto con su segunda novela 'Omú', le granjeó la fama de aventurero. En su juventud leyó a Mary Shelley, autora de 'Frankenstein', y a Shakespeare; y textos como 'Macbeth' o 'El rey Lear' influenciaron notablemente su obra.

En el verano de 1850, conoció a Nathaniel Hawthorne, creador de 'La letra escarlata'. Con él mantuvo una estrecha amistad que marcó los escritos de ambos. Pero fue en 1851, a los 32 años, cuando Melville escribió la novela por la que sería recordado: 'Moby Dick'. La historia de la ballena blanca está considerada una de las mejores de la literatura. De hecho, tal y como apunta 'The Guardian', el Oxford Companion to English Literature dijo de ella que es "el mayor acercamiento que los Estados Unidos tienen a una prosa épica nacional".

La gran novela americana que fracasó

El Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa afirmó en una entrevista para 'El País' que la historia de 'Moby Dick' captura desde las primeras palabras, "con ese 'Digamos que me llamo Ishmael', tan enigmático". La novela relata la caza a manos del capitán Ahab de la ballena blanca, que en el pasado le arrancó una pierna, y ha sido laureada por numerosos escritores, como Nathaniel Philbrick, quien en 2011 publicó el libro 'Por qué leer Moby Dick'.

Sin embargo, no siempre fue considerada un hito literario. Cuando se publicó en 1851, fue un completo fracaso, pues apenas tuvo ventas y las críticas fueron principalmente negativas. De hecho, Melville no llegó a vivir nunca el éxito de su obra maestra. Pero en los años 20, la novela fue redescubierta por los grandes escritores británicos de la llamada 'Generación Perdida' y se convirtió en un fenómeno.

La revista 'The New Yorker' cuenta cómo el autor D. H. Lawrence describía en 1923 a Melville como "un futurista mucho antes de que el futurismo encontrase la pintura" y a 'Moby Dick' como "uno de los libros más raros y más maravillosos del mundo". Un año antes, el conocido militar y escritor Lawrence of Arabia admitía haber añadido la novela de Melville a su "estantería de libros 'titánicos', aquellos distinguidos por su grandeza de espíritu". Al otro lado del Atlántico, los estadounidenses entendieron tras la I Guerra Mundial que esta historia contenía el 'código genético' de gran parte de lo que sucedía en América, explica Nathaniel Philbrick en 'Por qué leer 'Moby Dick'.

Moby Dick no es solo una ballena

La genialidad de 'Moby Dick' recae en que no solo es una brillante referencia histórica de la época dorada de la caza de ballenas americana, como indica 'The New Yorker', sino que, a través de múltiples símbolos, habla de temas universales como la lucha humana contra el mal. "Es la perfecta referencia a la obsesión humana de querer acabar con todo mal —explica el crítico literario Carlos Balladares—, y cuando cae en esta mentira acaba por asumir la condición de lo que odia. Es decir, la lucha contra el mal puede hacerte parte de él".

Esta premisa tuvo especial relevancia a principios del Siglo XX, en el contexto de las revoluciones socialistas y el auge del fascismo. Además, la novela es un símbolo en sí misma que en una “época de fe incierta”, afirma el escritor Philip Hoare, “representa un testamento alternativo”.

'Moby Dick' no es solo una ballena. Para el capitán Ahab representa todo el mal que hay en el mundo, razón por la cual se obsesiona con matarla, y para la tripulación del Pequod simboliza la lucha contra su propio miedo. Por el contrario, Ishmael, el narrador, se plantea en el capítulo 42, 'La blancura de la ballena', si esta representa el bien o el mal, o ambos, o nada. Melville utiliza el color blanco de 'Moby Dick', que es a la vez la suma de todos los colores y la “ausencia visible de color”, para hablar del universo en general. “¿Es por su indefinitud que proyecta como sombra los vacíos descorazonados y las inmensidades del universo?”, se pregunta Ishmael.

El otro gran símbolo de la novela es el barco Pequod, en el que se encuentran los personajes principales. Según apunta la plataforma literaria 'Spark Notes', este buque recibe su nombre de una tribu que desapareció al poco tiempo de llegar los colonos europeos a América. La embarcación es negra y varios elementos de su casco están fabricados con huesos y dientes de ballena. El Pequod representa la fatalidad y la desgracia, por ello tiene la apariencia de “un ataúd primitivo”.

Un icono de la cultura pop

La novela de Herman Melville ha sido llevada al cine en tres ocasiones. La primera película de 'Moby Dick' se estrenó en 1926 bajo el título 'La bestia marina'. Era cine mudo en blanco y negro, y estaba protagonizada por John Barrymore. En 1930, se lanzó una segunda versión de este filme, pero fue en 1956 cuando se estrenó la adaptación más conocida.

Esta vez, la película se llamaba 'Moby Dick', como la novela, y contaba con el actor Gregory Peck en el papel del capitán Ahab. Recibió varios premios, entre los que destacan los tres a 'Mejor director' obtenidos por John Huston. Él fue el encargado, años después de dirigir películas como 'La noche de la iguana' (1964), con Ava Gadner como protagonista, o el musical 'Annie' (1982).

La historia de la ballena blanca ha sido también referenciada en múltiples ocasiones en la televisión. 'Tom & Jerry', 'Las tres mellizas' o 'Los padrinos mágicos' son algunas de las producciones infantiles que han dedicado capítulos enteros a la novela de Melville, y ficciones como 'Los Picapiedra' o 'Futurama' han hecho referencias a su trama. La serie 'A Series of Unfortunate Events', basada en la saga literaria homónima', hace un constante homenaje tanto a la novela y como al autor.