La franquicia, de cumpleaños

Cómo las aventuras de un niño dieron origen a una leyenda: se cumplen 40 años de 'The Legend of Zelda'

Los detalles En aquel lejano 1986, Miyamoto creó un cartucho para la NES basado en sus peripecias cuando era un chaval. Cuatro décadas después, la franquicia es una de las mejores de la historia de los videojuegos con títulos inolvidables e irrepetibles.

'The Legend of Zelda''The Legend of Zelda'Nintendo
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Cuarenta años hace. Cuarenta años desde esa frase. Desde ese 'it's dangerous to go alone. Take this', de un juego, de una franquicia, que hizo, ha hecho y sigue haciendo historia. Porque en 1986, un por aquel entonces Shigeru Miyamoto que apenas pasaba de la treintena, creó otra saga que ha marcado un antes y un después en el mundo de los videojuegos: 'The Legend of Zelda'.

Sí, han pasado ya cuatro décadas desde ese momento. Desde que el también creador de 'Super Mario', de 'Donkey Kong', de 'Star Fox', de 'F-Zero' y de 'Pikmin', diese origen a la primera de las aventuras de Link. Diese origen a la leyenda de la Trifuerza y al mundo de Hyrule en es cartucho de NES. En ese preciado objeto dorado que contenía algo que es más que un simple juego. Algo que, como prácticamente todo lo que sale de la mente de Miyamoto, revolucionó la industria.

Una aventura con vista isométrica. En 2D. Desde arriba. Con libertad. Con un mundo que explorar. Con enemigos por doquier en cada punto del mapa y con muchas mazmorras que explorar. Que conquistar. Con jefes inolvidables y puzles de todo tipo que hicieron de la aventura de Link en un Hyrule devastado uno de los grandes clásicos de los videojuegos.

Eso fue. Eso supuso. Eso significó. Y así nació. Así se originó la leyenda. En 1986, directos a reconstruir la Trifuerza de la Sabiduría en un producto creado por la infancia de Miyamoto. Una en la que él, de niño, salía a explorar por los campos cuando se iba de aventuras. En las que se perdía. En las que fraguó lo que se convirtió en 'The Legend of Zelda'.

Así surgió Link. Así surgió Zelda. Así surgió, también, Ganon. El tercero. El malo. El villano. El que quiere las tres piezas de la Trifuerza y que ha simbolizado en muchas entregas la del Poder. A quien hay que hacer frente. Armados con una espada, usando objetos como un búmeran o un arco. O como las bombas. Y, como defensa, un escudo. Así, a la aventura.

Todo encajaba. Todo era como los engranajes de una máquina que funcionaba a la perfección en la NES. Pixel a pixel, 'The Legend of Zelda' se ganó el respeto, el cariño, el amor y la admiración de millones y millones de jugadores alrededor del mundo.

La leyenda continúa

Y así sigue siendo porque la leyenda no ha terminado. Porque prosiguió, con una continuación directa que llegó un año después con el nombre de 'The Adventures of Link'. Y para qué repetir la fórmula cuando puedes hacer algo diferente. Cuando puedes hacer algo tan 'made in Nintendo' como reinventarte en vez de repetirte. La vista isométrica se tornó en un juego 2D con acción y con saltos. En un RPG de vista lateral parecido a lo que fue en su día la saga 'Wonder Boy' de Master System II.

Diferente. Distinto. Con una fórmula diferente al original a la que se volvió en 1991 con uno de los mejores juegos de la historia. En esta ocasión, para Super Nintendo. Para la SNES. Con 'A Link to the Past'. Con un título que, como es habitual en la saga, juega con el tiempo. Porque no es una secuela, es una precuela. Es un título que narra los hechos anteriores a los vistos en NES. Es un título al que hay que jugar al menos una vez en la vida.

Los 16 bits del 'cerebro de la bestia' dieron origen a un cartucho en el que el uso del color es simplemente espectacular. Con una jugabilidad perfecta, en una Hyrule con vida con diferentes razas como los Zora. Donde lo primero es rescatar a Zelda de una mazmorra para luego conseguir la 'Master Sword' después de superar tres más que peligrosos lugares y derrotar a los respectivos jefes. En la última, el coqueteo con otro mundo: el Dark World.

Convertidos en conejo. Así es la primera experiencia en el mismo. Se solventa llegado el momento, para descubrir un mundo 'paralelo' a Hyrule y otro tanto de mazmorras más para completar con la pertinente misión. Es un clásico. Un juego que llevó al límite a la SNES como al límite llevó 'Link's Awakening' a la Game Boy. En esta ocasión, dejando Hyrule para despertar al Pez Viento. Recolectando objetos musicales.

Ocarina of Time, una revolución

Sí, como la Ocarina. El viaje por el tiempo llega a 1998, con 'Ocarina of Time'. Con el primero de los dos juegos para Nintendo 64. En 1998. En la primera aventura tridimensional de Zelda. Era el primero de la saga en orden cronológico, con los Kokiri, los Goron y los Zora. Con los Gerudo. Con Ganon aún siendo Ganondorf, el rey de los ladrones, y con un mapa simplemente perfecto. Es otro juego que hay que jugar al menos una vez en la vida. Uno que si no fue, y es, perfecto se queda más bien cerca de serlo. De regalo, el 'Z-Targetting' y el sistema de objetos con los C derecha, izquierda y abajo. Y Navi.

Con Link niño. Con Link dejando imágenes míticas como cuando saca la 'Master Sword' del pedestal del Templo del Tiempo. Siete años después, cinco templos. Uno, destacando por encima del resto. ¿Quién no recuerda el Water Temple? ¿Quién no recuerda haberse perdido entre tanto agua? Y sí, quién no recuerda haber disfrutado a lomos de Epona y tararear la canción de 'Gerudo's Valley'.

Así fue el primero de Nintendo 64; el siguiente, el 'Majora's Mask'. Otra secuela directa, en esta ocasión en el mundo de Termina en la aventura más oscura que se recuerda de Link. Eran 72 horas para salvar el mundo. El paso del tiempo, clave. La Ciudad del Reloj, viva y con misiones secundarias tan importantes como la principal. De fondo, las máscaras, las razas Deku, Goron y Zora… y Skull Kid.

De la tierra al mar. A 'The Wind Waker'. A GameCube y a un juego que a punto estuvo de cargarse todo. Porque la demo realista para mostrar el poder del cubo morado se tornó en un título de dibujos animados con la técnica del 'cel shading' que tanto popularizó Jet Ser Radio. Pero no se estaba preparado para eso. Para un cambio tan radical. La acogida, fría y con dudas. El tiempo, eso sí, ha puesto al juego en el lugar que le corresponde.

Wii, una espada en tu mano

Ese 'Toon Link' volvió en DS con 'The Phantom Hourglass' y 'The Spirit Tracks', además de en diversos juegos de Super Smash Bros. El de 'carne y hueso' se convirtió en lobo en Twiligth Princess con un juego intergeneracional de GameCube y de Wii. Sí, en 2006. De lanzamiento por cierto, porque la consola del sensor de movimientos cumple 20 años. Como curiosidad, Link en el título es diestro y la versión era un modo espejo de la del cubo.

El paso adelante para tener una espada en nuestras manos lo dio Skyward Sword en una precuela de todo lo visto hasta entonces. En el mundo de los cielos, con los pelícaros. Con una especie de semilibertad que marcaría lo que estaba por llegar. Porque tras ese juego, tras un título aparecido en 2011, llegó 2017 con 'Breath of the Wild'.

Y llegó la libertad

Con la recuperación del espíritu de 1986. Libertad. Total y absoluta. Un gigantesco mundo para explorar. En el que todo, además de los enemigos, era un adversario. La lluvia, el calor, el frío. La nieve. Las tormentas. Todo. La sensación de exploración, a día de hoy, aún no ha sido igualada por otro juego salvo por 'Tears of the Kingdom'… su secuela. A todo lo añadido anteriormente se suma un argumento que gana en importancia para dos entregas de 9,9.

Cuesta encontrar ya no un Zelda malo sino uno que sea simplemente notable. Las entregas principales de la franquicia, bajo la dirección de Shigeru Miyamoto o de Eiji Aonuma, forman parte de la historia de los videojuegos y de los jugadores sean de la generación que sean. Es su logro. Es haber llegado al corazón de jóvenes y de mayores que en su día fueron jóvenes disfrutando de la NES, de la Super Nintendo o de la Nintendo 64. Es haber dejado en la retina momentos y enemigos, mazmorras y mundos enteros. Es dejar en el oído las melodías que han llevado en vuelo a la saga. A una saga que en 1986 cumple 40 años... y los que aún quedan. En el horizonte, aparte de a buen seguro más y más juegos, una película 'live action'.

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