Una historia conmovedora
Punch y su peluche: cómo un macaco huérfano terminó robando el corazón del mundo
Los detalles Este pequeño mono fue abandonado por su madre cuando nació y no ha tenido una vida fácil: ha sido ignorado por el grupo de animales con el que vive, algo que ha causado un boom en redes.

Resumen IA supervisado
La historia del mono Punch y su peluche ha capturado la atención global. Punch, un macaco de siete meses, fue rechazado por su madre al nacer y encontró consuelo en un peluche que se convirtió en su figura de referencia. Cuidadores asumieron el rol maternal en sus primeros meses, pero el verdadero desafío llegó al integrarse en el grupo de macacos, un proceso complejo y lento debido a las jerarquías y dinámicas sociales. A pesar de las dificultades, Punch está empezando a ser aceptado por sus compañeros. Su historia ha resonado en redes sociales, acumulando millones de visualizaciones y apoyo global, especialmente desde Japón.
* Resumen supervisado por periodistas.
Hay historias que, sin hacer ruido, consiguen que medio mundo mire en la misma dirección y la del queridísimo y viral mono Punch y su peluche es una de ellas. Este pequeño animal es un macaco de apenas siete meses que intenta encontrar su lugar en un grupo que no siempre se lo pone fácil en el zoológico de la ciudad de Ichikawa, Japón.
Mientras él aprende a ser mono, la población ha aprendido e incluso se ha acostumbrado, casi minuto a minuto, a preocuparse por él, algo que no es nada complicado. Punch no empezó con ventaja y es que su madre lo rechazó y abandonó nada más nacer, por lo que un peluche adoptó su papel de referente.
Durante sus primeros meses fueron los cuidadores quienes asumieron ese papel imprescindible: alimentarlo, protegerlo y enseñarle lo básico. Pero en la vida de un macaco llega un momento en que toca dar el salto al grupo y ahí es donde empezó el verdadero reto del animal.
Integrarse en una comunidad de macacos no es cuestión de días ya que existen jerarquías, alianzas, roces y pequeños empujones que marcan el liderazgo. Los expertos lo explican con naturalidad: la incorporación de nuevos miembros es un proceso complejo y lento. Y en el caso de Punch, sin el respaldo de una madre que lo sostenga, su posición arranca desde abajo.
La calma en su peluche
Punch, sin ese cuerpo al que agarrarse, encontró sustituto: un peluche de un orangután, de esos que todo ciudadano ha podido tener en casa, peluche que se convirtió en su adulto de confianza. Lo abraza como si le fuera la vida en ello y lo arrastra bajo el brazo como quien no quiere soltar lo único que le calma.

Incluso cuando el grupo lo desconcierta o ha podido tener pequeñas disputas que han dando la vuelta al mundo a través de las rede sociales, Punch se refugia en su peluche, a quien cuida y esconde si se ve en peligro. "Las uniones de nuevos miembros en el grupo son muy complejas y llevan tiempo", asegura Agustín López Goya, director de Zoología de Parques Reunidos de España.
Pero el sol empieza a salir para Punch y es que poco a poco algunos compañeros se acercan sin tensión y han comenzado a mostrarle afecto. Comparten espacio, descansan cerca, incluso permiten ese gesto tan esencial: el abrazo entre iguales.
Ser un macaco huérfano de siete meses puede ser un poco solitario, pero también tiene sus ventajas ya que también cuenta con un aliado claro entre los cuidadores, uno en especial que logra que por momentos olvide la ausencia de su madre.
Aunque dentro haya podido sentirse solo, fuera del recinto, Punch se ha convertido en algo parecido a una estrella. Sus imágenes acumulan millones de visualizaciones y mensajes de apoyo e incluso en Japón le han dedicado un lema: "Gambare, Punch-kun", algo así como "Ánimo, Punch".
Él, ajeno a hashtags y pantallas, simplemente intenta hacerse un hueco en su hogar y convivir a su manera, eso sí, siempre al lado de su querido peluche.
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