Fin a una misión histórica
Los peligros que enfrenta Artemis II en su inminente amerizaje: de la velocidad de 40.000 km/h a las fuerzas que pueden aplastar a los astronautas
Los detalles Las comunicaciones de la nave volverán a interrumpirse durante seis minutos debido a la formación de plasma alrededor de la cápsula durante el pico de calentamiento. Se espera que la tripulación experimente hasta 3,9 fuerzas G en un aterrizaje normal.

Resumen IA supervisado
La misión Artemis II está a punto de concluir su histórico viaje a la cara oculta de la Luna, con el regreso de los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen a bordo de la nave Orion. Se espera que americen en el Océano Pacífico, frente a la costa de California, el sábado a las 02:07 hora peninsular española. La reentrada a la atmósfera terrestre es el momento más crítico, ya que la cápsula soportará temperaturas de hasta 2.760 ºC y fuerzas de 3,9 G. La NASA ha modificado la trayectoria para minimizar riesgos. Tras el amerizaje, la tripulación será rescatada y llevada al Centro Espacial Johnson en Houston para su recuperación. La misión, parte del programa Artemis, busca establecer una presencia permanente en la Luna como paso previo a la exploración de Marte.
* Resumen supervisado por periodistas.
Cuenta atrás para la vuelta de la misión Artemis II a la Tierra tras su histórica visita a la cara oculta de la Luna. La tripulación, formada por los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, acabará el viaje que emprendieron hace diez días a bordo de la nave Orion en la madrugada de este sábado, cuando americen en el Océano Pacífico, frente a la costa del sur de California.
Se espera que el final de misión de la NASA comience con la separación de la cápsula tripulada de Orion de su módulo de servicio, seguida de una reentrada a la atmósfera terrestre y un apagón de seis minutos de sus comunicaciones antes de que la cápsula aterrice en el mar. Si todo sale bien, los astronautas amerizarán poco después de las 20:07 horas, horario de la costa este norteamericana, (02:07 del sábado, horario peninsular español) frente a la costa de San Diego.
No obstante, estamos ante el momento más crítico de la misión, cuando los astronautas se enfrentarán a 10 minutos de descenso (de un total de 13 minutos de proceso) en los que la cápsula alcanzará una temperatura de 2.760 ºC a lo largo de los 122 kilómetros de descenso a gran velocidad. Para poder soportar las fuerzas que tendrán que experimentar —de hasta 3,9 fuerzas G—, los astronautas han asegurado el interior de la nave y han instalado sus asientos de reentrada.
El regreso a la Tierra someterá a la nave espacial Orion a una prueba crítica de su escudo térmico, que sufrió un nivel inesperado de calor y tensión durante la reentrada en el vuelo de prueba de 2022. Como resultado, los ingenieros de la NASA modificaron la trayectoria de descenso de Artemis II para reducir la acumulación de calor y disminuir el riesgo de que la cápsula se queme. Orion entrará en la atmósfera a unos 40.235 kilómetros por hora (km/h) y se espera que las temperaturas fuera de la cápsula alcancen los 2760 °C.

El primer paso será la separación del módulo de tripulación de la nave Orion del módulo de servicio, cuyos motores han permitido completar el viaje alrededor de la Luna. Al alcanzar aproximadamente los 61 kilómetros, en plena atmósfera, se producirá ese pico térmico, un momento en el que, además, se producirá un fenómeno conocido como rebote, en el que la cápsula reduce momentáneamente su descenso antes de continuar la trayectoria hacia la Tierra.
Obligados a tener un plan B
Esta es la fase más crítica. Una vez superada, la nave entrará en la región subsónica, ese descenso de 10 minutos en los que se desplegarán dos paracaídas de frenado, que reducirán la velocidad hasta unos 493 km/h. Poco después, se abrirán otros tres paracaídas que permitirán desacelerar la cápsula hasta unos 27 km/h, velocidad a la que se producirá el amerizaje en el Pacífico, en una zona en la que se esperan condiciones meteorológicas favorables.
Una vez completado el amerizaje con éxito, los equipos de la NASA y de la Armada de Estados Unidos rescatarán a los miembros de la tripulación con la ayuda de helicópteros antes de ser trasladados a un buque cercano. Una vez pasen un primer reconocimiento médico, viajarán al Centro Espacial Johnson, ubicado en Houston, Texas, donde completarán su recuperación tras la misión.
Ese es el plan A, pero la complejidad de la operación obliga a la NASA a tener planes de contingencia en caso de que algo salga distinto a lo planeado, como que el amerizaje tenga lugar fuera de la zona prevista. Aviones de transporte C-17, helicópteros de la Marina y hasta siete aeronaves de seguimiento están preparados para intervenir y también habrá apoyo desde bases como Pearl Harbor para garantizar la seguridad de la tripulación en cualquier circunstancia.

La trayectoria de descenso final recalibrada también ha reducido el tamaño de la zona de amerizaje potencial, limitando las opciones de aterrizaje en caso de mal tiempo en el mar. Tan cruciales como el rendimiento del escudo térmico son otros factores, como lograr la trayectoria de descenso y el ángulo de reentrada precisos de la nave espacial mediante una serie de impulsos de corrección de rumbo con sus propulsores de guía a reacción.
El final de una misión histórica
Los astronautas de la misión Artemis II se convirtieron en los primeros astronautas en volar cerca de la Luna desde el programa Apolo de las décadas de 1960 y 1970.
El viaje, tras el vuelo de prueba no tripulado Artemis I alrededor de la Luna realizado por la nave espacial Orion en 2022, representó un ensayo crucial para un intento planeado para finales de esta década de llevar astronautas a la superficie lunar por primera vez desde el Apolo 17 a finales de 1972. El objetivo final del programa Artemis es establecer una presencia permanente en la Luna como paso previo a la eventual exploración humana de Marte.
En un paralelismo histórico con la era de la Guerra Fría del programa Apolo, la misión Artemis II se ha desarrollado en un contexto de agitación política y social, incluyendo un conflicto militar estadounidense que ha resultado impopular en el país.
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