La vuelta a la Luna
Así es el retrete de Artemis II: una historia de averías que convierte un baño de 23 millones de euros en uno de los protagonistas del regreso a la Luna
Los detalles Ante la falta de gravedad, el baño está equipado con estribos para los pies y las manos de los astronautas. Además, el sistema de succión ayuda a recoger los residuos. El pis es expulsado al exterior, pero las heces se acumulan en una bolsa.

Resumen IA supervisado
La misión Artemis II se acerca a su regreso a la Tierra, con un amerizaje previsto en el océano Pacífico. Uno de los aspectos más curiosos ha sido el retrete de la nave Orión, conocido como el Sistema Universal de Disposición de Residuos. Este baño, el primero con puertas, está diseñado para la ingravidez, con agarres y estribos para mantener a los astronautas en su lugar. Aunque moderno, es ruidoso debido a su sistema de succión de aire, que ha presentado problemas desde el despegue. Christina Koch, astronauta de la misión, ha sido clave en las reparaciones, destacando su papel como "fontanera". A pesar de su avanzada tecnología, el retrete ha generado un olor peculiar, dejando claro que no es perfecto.
* Resumen supervisado por periodistas.
La misión Artemis II ya encara sus últimas horas en el espacio. Pero, ¿cómo será su vuelta a la Tierra? Está previsto que americe en el océano Pacífico en la madrugada del viernes al sábado. El momento más crítico será cuando entre en la atmósfera, porque la temperatura de la aeronave Orión en ese instante podría superar los 2.700 grados.
En estos días de misión, hemos hablado mucho de los tripulantes, pero también del lugar en el que hacen sus necesidades. Sí, del retrete usado durante la misión del Artemis II, o como lo llama la NASA, de su Sistema Universal de Disposición de Residuos, que se ha convertido en el otro protagonista de este regreso del hombre a la Luna.
O, en palabras del astronauta canadiense de la misión: "El único lugar al que podemos ir durante la misión o donde podemos quedarnos solos por un momento". Así es este peculiar retrete.

Es la primera nave que cuenta con puertas en el baño. "Lo más curioso del baño es que está en el suelo", explica una de las astronautas. Y tiene razón, al menos, es así hasta que la nave Orión despega, porque la ausencia de gravedad no te permite saber exactamente dónde está el suelo y el techo.
Lo que nos lleva a la siguiente curiosidad: al estar flotando, este baño tiene instalados agarres para las manos y estribos para los pies. Porque, como dice Christina Koch, en medio del espacio "necesitas mantenerte abajo en el asiento del inodoro".
El retrete de Orión cuenta con un sistema de succión de aire que recoge los desechos. Se acumula en una bolsa y, al llegar, se desharán de ella en tierra. Aunque para orinar utilizan un tubo que expulsa el líquido al exterior de la nave.
Es un baño muy moderno, pero bastante ruidoso. Al menos eso es lo que cuentan los que lo están usando, mientras que no ha estado estropeado. "Tienes que usar protección de oídos cuando estés dentro", reconoce la astronauta Christina.
Este ruido lo produce el sistema de succión. Una tecnología que ha costado 23 millones de euros y ha dado más de un problema. Su primera avería se produjo nada más despegar. Por suerte, Christina Koch pudo arreglarlo. "Me siento muy orgullosa de ser la fontanera de la misión", reconoció.

Después, la orina se congelaba, porque una de las boquillas que la expulsaba se atascó. Para solucionarlo, el centro de control rotó la nave para que la luz del sol la derritiese.
Y a todo esto hay que añadirle otro problema: un olor peculiar que sale del baño y que los tripulantes no saben a qué se debe. Porque el protagonista de esta misión está equipado con la última tecnología, pero eso no significa que sea perfecto.
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