EFICIENCIA AL MÁXIMO
Aparcar un coche al sol siempre ha sido mala idea: Volkswagen ahora lo convierte en solución en un coche sin pantalla ni altavoces y con tecnología del ID. Polo español
Volkswagen convierte el sol en autonomía con un eléctrico sin pantalla ni altavoces, frenos electromecánicos y tecnología del ID. Polo fabricado en España.

Publicidad
Aparcar un coche al sol suele significar encontrártelo convertido en un horno cuando vuelves. Volkswagen quiere darle la vuelta a esa idea. Su nuevo prototipo eléctrico utiliza el sol para conseguir hasta 30 kilómetros extra de autonomía al día y, para gastar todavía menos energía, prescinde de elementos que hoy parecen imprescindibles en cualquier coche moderno.
Se llama Volkswagen Mission Efficiency y lo más interesante no es únicamente que haya conseguido cifras de consumo extraordinariamente bajas. También sirve para enseñar algunas de las soluciones que podrían terminar llegando a los coches eléctricos de producción en los próximos años.

Volkswagen quiere aprovechar hasta las horas que el coche pasa aparcado
Una de las ideas más llamativas está en la propia carrocería. Volkswagen ha instalado 370 W de células fotovoltaicas en el techo de cristal y la tapa del maletero, capaces de generar electricidad mientras el coche permanece expuesto al sol.
Según los cálculos de la propia marca, este sistema puede proporcionar energía suficiente para incrementar la autonomía hasta en 30 kilómetros diarios, aunque naturalmente dependerá de factores como la radiación solar, la época del año o el lugar en el que se encuentre el coche.
No significa que podamos olvidarnos de enchufarlo. Una batería de decenas de kWh necesita mucha más energía de la que puede proporcionar una superficie solar tan pequeña. Pero sí permite recuperar durante el día una parte de la electricidad utilizada por el vehículo y reducir ligeramente la dependencia de la batería.
Es una solución especialmente curiosa porque convierte algo que normalmente intentamos evitar —dejar el coche durante horas bajo el sol— en una pequeña fuente de autonomía adicional.

Para gastar menos, Volkswagen también ha empezado a quitar cosas
La filosofía del Mission Efficiency no consiste únicamente en incorporar tecnologías nuevas. En algunos casos sucede precisamente lo contrario: Volkswagen ha eliminado componentes para reducir peso, consumo eléctrico y complejidad.
El ejemplo más evidente está en el interior. El coche no utiliza una gran pantalla central de infoentretenimiento como las que encontramos en prácticamente cualquier eléctrico moderno. En su lugar, el teléfono móvil o una tablet del conductor pueden ocupar ese espacio.
Es una idea radicalmente diferente a la tendencia actual de instalar pantallas cada vez más grandes. Al fin y al cabo, prácticamente todos llevamos en el bolsillo un dispositivo con GPS, conexión a internet, música y aplicaciones.
Volkswagen también ha prescindido del equipo de sonido convencional, sustituyéndolo por una solución mucho más sencilla. El objetivo vuelve a ser el mismo: evitar peso, cableado y consumo siempre que sea posible.

Hasta los frenos son diferentes
La búsqueda de eficiencia llega incluso a un elemento tan tradicional como el sistema de frenado.
En el eje trasero, Volkswagen utiliza un nuevo freno electromecánico que permite reducir prácticamente al mínimo las pérdidas por rozamiento y eliminar las tuberías hidráulicas y el líquido de frenos de esa parte del coche.
No significa que el Mission Efficiency sea un coche completamente libre de líquido de frenos, pero sí demuestra que incluso uno de los sistemas más tradicionales del automóvil todavía puede cambiar con la electrificación.

Debajo hay mucha tecnología del Volkswagen ID. Polo
Lo curioso es que Volkswagen no ha creado toda esta tecnología desde cero para fabricar un prototipo imposible de llevar a producción.
El Mission Efficiency utiliza la plataforma MEB+ que sirve de base para los nuevos eléctricos pequeños del grupo y comparte numerosos componentes con modelos como el Volkswagen ID. Polo, el CUPRA Raval, el Skoda Epiq o el ID. Cross.
También emplea el motor eléctrico de 99 kW, equivalentes a 135 CV, una de las mecánicas disponibles en el ID. Polo. Volkswagen confirma que esta versión del utilitario eléctrico desarrolla además 267 Nm de par.
Y ahí aparece una conexión especialmente interesante para España: el Volkswagen ID. Polo se produce en Martorell, en la misma planta en la que también se fabrica el Cupra Raval.

Una batería relativamente pequeña para recorrer enormes distancias
El Mission Efficiency utiliza una batería de aproximadamente 54,9 kWh. No es especialmente grande para los estándares actuales, pero Volkswagen ha conseguido exprimirla gracias a una combinación de aerodinámica, bajo peso y reducción de pérdidas energéticas.
En una prueba realizada entre Wolfsburgo y Viena, el prototipo recorrió más de 1.200 kilómetros con un consumo de apenas 6,48 kWh/100 km, una cifra extraordinariamente baja para un coche eléctrico homologado para circular por carretera.
Para ponerlo en contexto, Volkswagen asegura que este coche puede consumir aproximadamente lo mismo circulando a 140 km/h que un ID. Polo a 100 km/h. A partir de 80 km/h, la ventaja de consumo supera el 30%.

El secreto no es una batería gigantesca
Volkswagen está utilizando el Mission Efficiency como laboratorio para demostrar algo que puede ser incluso más importante que aumentar continuamente el tamaño de las baterías.
Una parte importante de la autonomía de un coche eléctrico puede conseguirse simplemente necesitando menos energía para recorrer cada kilómetro.
Por eso el prototipo tiene una carrocería extremadamente aerodinámica, ruedas carenadas, bajos completamente cerrados, refrigeración activa y una silueta diseñada para ofrecer muy poca resistencia al aire. Su coeficiente aerodinámico se queda en apenas 0,158.
Pero quizá las soluciones más interesantes sean precisamente las menos espectaculares: quitar una pantalla, eliminar parte del sistema hidráulico de frenos, prescindir de unos altavoces tradicionales o aprovechar las horas que el coche pasa aparcado bajo el sol.
Porque el Mission Efficiency plantea una posibilidad interesante para los eléctricos del futuro: quizá conseguir más autonomía no dependa únicamente de instalar baterías cada vez mayores, sino de hacer coches que necesiten mucha menos energía para moverse.
Publicidad






