No hay duda: queremos celebrarlo. Celebrar con nuestra gente que al fin nos han puesto la vacuna contra el COVID-19. Que ya nos ha tocado. Que hemos llegado hasta aquí. Que después de año y medio de pandemia, vemos luz al final del túnel. Pero ¿podemos irnos a tomar una caña el día de la vacuna? ¿Se puede beber alcohol después de vacunarse? Como todo en la vida, sentido común.

Lo primero que debemos saber es que "el alcohol es un inmunosupresor", afirma a laSexta el Dr. José Luis Almudí, presidente del Colegio de Médicos de Valladolid. Que la finalidad de la vacuna, añade el doctor, "es ofrecer una respuesta inmunitaria contra el COVID-19, por lo que tenemos que evitar todo aquello que disminuya nuestra inmunidad y uno de los factores es el alcohol".

Hasta la fecha -continúa explicando el experto- no hay ningún estudio que haya evaluado el consumo de alcohol en relación a la vacuna del COVID-19, pero sí hay evidencias científicas de que el consumo de alcohol disminuye la respuesta inmunitaria del organismo. "Por lo que es absurdo que si yo me pongo una vacuna para aumentar la inmunidad, haga a su vez algo para disminuirla", explica la Dra. Francisca González, portavoz del grupo de Fármacos de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (semFYC).

Lo lo recomendable es no beber alcohol durante durante las 48 horas siguientes a la administración de la vacuna, como mínimo.

Dra. Francisca González. semFYC

Aunque los fabricantes de las vacunas contra la COVID-19 no hayan indicado nada en relación al consumo de alcohol, ni en su ficha técnica ni en su prospecto, "lo recomendable es no beber alcohol durante durante las 48 horas siguientes a la administración de la vacuna, como mínimo. Y lo ideal, si es posible, seria no hacerlo hasta 1 semana después", aconseja González. Y aunque pueda parecer mucho tiempo una semana, el motivo es porque "hasta la semana, nuestro sistema inmunitario no va a empezar a producir anticuerpos".

Hay que recordar, no obstante, que "no hay estudio concreto sobre el tema, no hay ninguna pauta que diga esto es seguro o no es seguro, pero lo que sí se sabe -con el resto de vacunas igual- es que el sistema inmunológico se puede ver afectado y no rendir al 100%", puntualiza la experta.

¿Y el día de antes, podemos tomar alcohol?

Al igual que beberlo después, también puede disminuir la respuesta inmunitaria si lo hacemos antes. "Hay una serie de estudios que señalan que solo con beber tres vasos de vino, al día siguiente ya están disminuyendo nuestros linfocitos (células del sistema inmunitario). Por tanto, no sería nada aconsejable beber antes de la vacuna, ni el día de antes, porque puede disminuir su eficacia y eficiencia, ya que nuestro sistema inmunitario no estará respondiendo al 100%", afirma la doctora González. Por lo que "no se debería consumir alcohol el día previo a la vacuna -mucho menos cogerte una 'cogorza'- porque nos puede bajar la inmunidad.

No obstante, es importante matizar que "si tomamos una caña o un vino el día de antes no nos va a influir tanto como para que la vacuna no sea completamente eficaz, sobre todo si eres joven. Pero la recomendación sería la de no beber 24 horas antes. Cuanto menos alcohol, mejor para nuestro sistema inmune".

La recomendación sería la de no beber alcohol 24 horas antes de la vacuna

Tampoco pasaría nada si el día de antes estamos tomando una caña con los amigos y de repente nos acordamos que tenemos mañana la vacuna. "No pasa nada. Pero mejor dejar de beber y no tomar alcohol al menos, durante las 48 horas siguientes. Y mejor, si es en una semana", añade.

¿Más efectos secundarios?

Además de la respuesta inmunitario, en otro de los factores que puede influir el consumo de alcohol, es en la aparición de los efectos secundarios que tienen las vacunas contra el COVID-19 como dolor de brazo, dolor de cabeza, fiebre, cansancio, etc. Tanto si se ha bebido antes como después. Según explica Almudí, pueden aparecer con mayor frecuencia y es importante recordar que en este caso, la población más joven sería la más afectada.

"Los efectos secundarios suelen ser más comunes en las personas más jóvenes porque éstos están relacionados con la respuesta inmunitaria y los jóvenes tienen una mejor respuesta inmunitaria que las personas mayores", explica. Por lo que "los efectos secundarios de la vacuna podrían aumentar, ser más agudos. Si por ejemplo, en vez de tener un fiebre un día, si he bebido alcohol, se puede estar más tiempo con esa fiebre o con ese cansancio", finaliza por su parte González.